miércoles, 11 de febrero de 2015

Las equivocaciones

LA ACTITUD.- Los políticos que critican, rechazan o descalifican una encuesta ajena sin tener a mano una propia, es como el adulto que hace chistes subidos de tono ante un auditorio de niños. Pura pornografía. Una cosa es comparar, observar y establecer diferencias y otra muy distinta cerrarse a toda posibilidad y encanto. Por ejemplo, en ASISA Leonel Fernández se iría en primera vuelta, y en Gallup, por el contrario, debería someterse a una segunda ronda. Cuando se indaga, los números de Gallup se acercan más a los porcentajes que registran las mediciones oficiales. Las que hace el gobierno para tomar el pulso y conocer la opinión general de la población. El problema no es la firma que lo acredita, sino las condiciones y las circunstancias del favorecido. Las reacciones de estos días dejan mucho que desear, y es la misma equivocación de ocasiones anteriores…
COMPLEJO.- No es la primera vez que se hacen y publican encuestas, y los resultados tampoco asombran por diferentes. Que una cojea por aquí y la otra por allí no debiera sorprender en un país de políticos minusválidos. El ambiente político dominicano es complejo, y medirlo tiene que ser igualmente complejo. La genialidad de presentar cuatro escenarios con los mismos candidatos no puede ser aplaudida, y difícilmente salir bien librada. Guillermo Moreno, por ejemplo, nadie lo va a aceptar como un producto natural, sino como un mal rebote. Pero el dato figura en el muestreo, y no puede negarse, ni obviarse ni dejarse de tener en cuenta, a menos que se niegue, obvie y deje de tener cuenta a los demás candidatos. ¿Por qué Moreno y no Fidel Santana? La verdad es que Moreno ya lleva dos campeonatos con este, y siempre cabeza de ratón; y Santana, dígase lo que se diga, es cola de león. Nadie lo piensa más que como uno de los beneficiarios de La Convergencia en el plano legislativo. ¿Senador o diputado? Eso deberá plantearse o resolverse en su momento, pero nadie duda que será parte del muñeco…
LAS TANTAS.- Además se olvida algo importante, y principal: las tantas encuestas que se realizan en el país, y extrañamente fuera de temporada. Las experiencias del pasado no permiten perder de vista un asunto tan capital, y parece que vista las elecciones del 2016, ese fenómeno se acrecentará, pues –aunque no se dice-- ya forma parte de la competencia de los medios. El clásico de publicidad “me too” será relevante a todo nivel. Hay programas de televisión que desde ya hacen diligencias para tener sus propios números. Y esa debe ser la solución. Que cada cual se guíe por su propia medición, sin atender la ajena. Cuando eso ocurra, el debate dejará de ser perverso, como ahora, y las encuestas no serán criticadas, ni rechazadas, ni descalificadas. Igual que en el bingo: Cada jugador atenderá su cartón, pues sabrá que si se descuida y se dedica a llevar la cuenta del vecino, se le pueden pasar las fichas. Aunque, cuando llegue ese tiempo, la política dominicana se volverá aburrida, pues a falta de discutir programas, el votante se entretiene con el arte y la malicia de las encuestas…
ESTADÍSTICAS.- Nadie entiende por qué el político dominicano tiene memoria tan corta, y proceso tras proceso olvida lo sucedido en el anterior. Hay firmas que de tan habituales tienen papeles dominicanos, y como llevan tiempo trabajando en el medio se conocen sus aciertos y sus fracasos. Incluso, las explicaciones o alegatos cuando fallaron. Ahora mismo en las redes se hace un ejercicio que ilustra bien la suerte en campaña. Lo de hoy no tiene que ser necesariamente lo de mañana. De que se dijo en determinada fecha que ganaba fulano y después triunfó zutano. Pero nada, de todo hay en la Viña del Señor, y entre las virtudes de las encuestas está advertir a tiempo. En la antigüedad se abría el vientre de una paloma, ahora se le da curso legal a las estadísticas. Las matemáticas, la lectura justa de ecuaciones, hacen ahora el trabajo del albur. Aunque todavía el albur y las cábalas tienen desempeño y utilidad. Lo único que no está permitido es que el candidato se muera en la víspera…