viernes, 27 de febrero de 2015

La nueva ofensiva iniciada por Haití en contra de RD

LAS DESTREZAS.-  No hay dudas de que el gobierno haitiano, sea quien sea el titular, tiene mayores destrezas que el dominicano en el manejo de situaciones, y siempre se va a arriba y gana la partida. Los haitianos tienen tiempo en estos menesteres, y actúan con mala fe, en tanto que los dominicanos, a pesar de la experiencia de años, no aprenden ni con  tropezones.  Es un viacrucis con muchas caídas y todavía no se conocen las losas del templo. Ahora acaba de comprobarse. A la vista y sin disimulo Haití inicia una nueva ofensiva contra República Dominicana, a nivel internacional, y aquí ni se enteran ni toman las providencias de lugar. Por ejemplo, al coro mediático conocido ahora se agrega The Guardian, un periódico inglés que da seguimiento al instante a las ocurrencias de los haitianos en territorio dominicano, sin que se sepa de corresponsal. El panorama, por tanto, es preocupante, y lo es más por los descuidos evidentes. La rueda de prensa de antenoche fue cubierta por medios locales, pero no por las agencias extranjeras, algunas de las cuales se informaron el jueves en la mañana, y no el miércoles, aunque fuera a altas horas...
LAS PALABRAS.- Las tensiones entre estados, gobiernos o poblaciones, es una cosa que puede ir a más o a menos, dependiendo de circunstancias. Que no es lo mismo cuando se produce una situación de guerra, aunque no haya movimiento de tropas. Por ejemplo, no es igual la nota  del canciller Pierre Duly Brutus que el asalto y toma de una sede, sea embajada o consulado, o la quema de una bandera dominicana y el izamiento, aunque fuera en manos, de una haitiana. Esa pandilla de haitianos reivindicó su territorio, sin atender las convenciones internacionales o los acuerdos entre los dos países. ¿Cómo no sospechar o creer que ambas acciones estaban conectadas, y que una sirve de telón de fondo de la otra? No pueden alegar inocencia, pues la comunicación oficial dice con  lenguaje de gabinete lo mismo que los carteles de las turbas. La acusación es igual: República Dominicana es racista, su gobierno y su gente. Y para que no haya duda del encono, o del ánimo de contienda, quitan del medio al embajador Fritz Cineas...
VIOLENCIA.- La toma de la sede y la quema de la bandera dominicana y colocación de una haitiana, además de hostiles, son actos violentos. Se dice que el personal nunca estuvo en peligro, pero vale preguntarse: ¿Acaso no se dijo que las dependencias dominicanas en territorio haitiano tendrían mejor resguardo, después de incidentes anteriores? Hablaron de poner candados para prevenir robos, y sin embargo, la situación aparenta ser la misma. Ni da protección la autoridad haitiana, y la dominicana se comporta como si fuera ajena, o no les importaran los asaltos. Los cuales por  repetidos evidencian toda una conducta que más tarde o más temprano irá a mayores. Sin disuasivos a la vista, esas tropas de choque llevarán a cabo cualquier cometido. El afán de daño es innegable. Por ejemplo, fue fácil leer en los cartelones frases horrorosas, además de falsas: “Dominican Republic is a racist country. Don¥t travel here”. Esa leyenda, sin duda, no fue dirigida a los haitianos que cruzan en trullas la frontera, pues ni siquiera fue escrita en creole o francés...
CARICOM.- Ese mensaje de que República Dominicana es un país racista y no que no debe viajarse aquí, fue dirigido a potenciales visitantes que  leerán esa afrenta en los  países cuyos medios recojan como noticia los incidentes. El Haití que quiere desarrollar el turismo, se ocupa, con  turbas pagadas, afectar el dominicano. La intención es clara, y la correspondencia también. Aquí se comparte con los haitianos la experiencia lograda en años de trabajo tesonero, y ellos pagan con la moneda de la ingratitud, carentes de nobleza y excesivos en  envidia. Lo peor de todo es que solo los dominicanos, como tienen el fastidio y sufren las consecuencias, se dan cuenta de sus malas artes y ánimo dañoso. Por ejemplo, Caricom vuelve por sus fueros, incluso con correa de cuero nuevo, sin que se entienda como puede aleccionar a las autoridades del país, si su inmediato Bahamas resalta por la drasticidad de sus leyes migratorias. Frente a esa isla del Caribe, República Dominicana es una chivita, y ni siquiera harta de jovos. ¿Por qué es tan importante  ingresar a esa comunidad si  usa como armas el chantaje y la desconsideración?...
Por Orlando Gil ;-
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