miércoles, 25 de febrero de 2015

El PRD, nuevas dificultades

LOS ARREGLOS.- Los partidos no estarían jugando bien sus cartas, pues cuando creen que tienen ganada la partida, llega un tahúr borracho y vuelca la mesa. Dependen de los imponderables, y estos cada día son más cruciales, a pesar de los acercamientos y las definiciones. El PRD cerró la puerta del patio, la que da a la avenida Sarasota, obligando a los compañeros a entrar y salir por el frente. Esto es, por la Enrique Jiménez Moya. El cambio parece poco, pero es mucho. Ya no se teme un ataque a la Casa Nacional y la vida discurre tan tranquila que hasta aburre. Sin embargo, se prevén nuevos problemas. Los “depatillao” se cansaron de la intemperie y buscan amparo y quieren cobija, pero sobre todo posiciones.
Solo que Miguel Vargas repartió entre los leales, y se hace cuesta arriba que ahora sacrifique mansas ovejas para dar comida en abundancia a antiguos leones. Junior Santos entendió la coyuntura de Toni Peña Guaba, y cedió su puesto de secretario general. Ahora habrá que ver si serían igualmente desprendidos Aníbal Díaz Belliard y Peggy Cabral, titulares de Organización y Presidencia en funciones…
LÍMITES.- Como había adelantado, ahora se abre un proceso de acomodo, solo que resulta más difícil, pues no basta con un rango. José Francisco Peña Gómez reconquistó a los majlutistas de renombre premiando su retorno con vicepresidencias. Muchos que se fueron como sargentos, regresaron como capitanes, coroneles y hasta generales, pues el extinto líder del PRD no era muy respetuoso de la institucionalidad, y políticamente, generoso a manos llenas. Vargas no tiene igual suerte. Espacios hay para todos, ya que con una reunión relámpago de la Comisión Política se resuelve los casos menores. Pero cuando se habla de negociar cargos importantes, y sobre todo ocupados, se crean situaciones casi imposibles de solventar. Por ejemplo, ¿cómo dar cabida a Francisco Peña, si pide para sus paniguados toda una zona? Insurgencia a la vista, cuando se creía que la guerra interna estaba superada. Vargas dice estar de acuerdo con los obispos, pero ¿cómo lograr –entre los suyos-- que “la justicia se encuentre con la paz”?
CONVENIENCIAS.- Entre perredeístas todo es posible, menos las conveniencias. Vargas tiene que hacer crecer al partido, y solo puede lograrlo atrayendo a los que se fueron o se quedaron a mitad del camino. Pero esa gente no vuelve por los símbolos ni por los principios, sino por las ventajas, posibles o potenciales. Conocen la situación en que se encuentra Vargas, y se aprovechan. Se cotizan como peloteros cubanos de la isla, que piden todos los millones y los equipos de Grandes Ligas se los dan. Como acaba de suceder con Yoan Moncada y los Medias Rojas de Boston. Vargas necesita acreditar mejor su proyecto político, pero el costo luce superior a lo previsto, ya que para dar cama a los últimos tiene que mandar al piso a los primeros. Y no tiene mucho sentido desvestir un santo para vestir otro cuyos milagros están por verse. Lo que se dice es que por una puerta entrarán unos y por la otra saldrán los otros, sin que pueda calcularse la rentabilidad. La cuestión es política, no jurídica, pero los derechos adquiridos se defienden por igual, sea cual que fuere el ámbito…
LOS JUSTOS.- El caso de Toni Peña es el ejemplo a manos. Llegó, y da legitimidad, representatividad, ascendiente, familia, y puede hacer buen trabajo en la secretaría general. Pero al sacar cuenta, al sumar y restar, se recuerda que volvió solo, y que Junior Santos, que no opuso resistencia, volvió a su alcaldía de Los Alcarrizos, y parece que asume como consigna de él y de los suyos: “Ni para allá voy a mirar”. Cuentan los interesados que Santos está dedicado de sol a luna a su demarcación, al parecer pensando en repetir, y no se ocupa, como antes, de las tareas propias del partido. Es decir, que Vargas podría estar a la puerta de nuevas dificultades. Estaría aplicando un rasero bíblico, solo que los miembros de su iglesia no lo aceptan. Las Escrituras hablan de que “hay más contento en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos”. En el caso del PRD, los noventa y nueve justos quieren que el compañero pecador se arrepienta, solo que sepa siempre que fue pecador y que no le corresponde la plenitud de la gloria…
Por Orlando Gil ;-
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