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lunes, enero 17, 2022

América Latina: retorno al poder del movimiento progresista

OBSERVATORIO GLOBAL》》》  

Santo Domingo;- Los recientes triunfos electorales de Luis Arce, en Bolivia, Pedro Castillo en Perú, Gabriel Boric en Chile y Xiomara Castro en Honduras, plantean la interrogante de si se trata de un retorno de la izquierda democrática o progresista al poder en América Latina.

Esta reflexión cobra mayor pertinencia, al tomarse en consideración de que con anterioridad a esos triunfos electorales, ya se estaba produciendo una reconfiguración en el mapa político latinoamericano, con las victorias de Manuel Andrés López Obrador en México, en el 2018; y de Alberto Fernández, en Argentina, en el 2019.

Esos dos últimos triunfos electorales, en dos de las tres principales economías de la región, se produjeron con anterioridad de la propagación del Covid-19, lo que indica que desde antes de la pandemia ya había un malestar que se estaba expandiendo y que estaba teniendo un costo político en las urnas para los gobiernos de turno. ? Ese malestar se comprende mejor cuando se parte del hecho de que en el lustro anterior a la pandemia, esto es, desde el 2014 al 2019, América Latina tuvo un mediocre crecimiento económico de tan solo 0.5%. Eso implicó aumento del desempleo, incremento de la pobreza, marginalidad social y erosión del poder adquisitivo de la clase media, lo cual, a su vez, generó angustia y exasperación.

Con la transmisión del Covid-19, las economías de las naciones latinoamericanas se hundieron aún más. La contracción del crecimiento durante el 2020 fue, de conformidad con la CEPAL, de -6.8% del PIB, algo verdaderamente catastrófico.

A diferencia de Estados Unidos, que para enfrentar los efectos económicos de la pandemia, autorizó una emisión monetaria de 6 trillones de dólares, o de la Unión Europea, que creó un fondo de recuperación de cerca de 3 trillones de euros para los 27 países miembros, en América Latina no hubo nada parecido.

Como resultado de lo anterior, la consecuencia es que América Latina se ha convertido en la región más afectada del planeta, ya que a pesar de tan solo tener el 8% de la población mundial, carga sobre sus hombros con el 22% de los infectados y el 33% de los fallecidos por Covid.

Economía global, política local

Si bien es harto conocido que siempre ha existido una relación directa entre el estado de la economía y el desempeño de la política, una característica del mundo contemporáneo, cada vez más incontrovertible, es la correlación que se produce entre la tendencia de la economía global y los ciclos políticos electorales a nivel nacional.

Las crisis financieras recurrentes de la década de los 90 condujeron, a nivel internacional, a varios triunfos electorales de partidos opositores, como fue el caso, para empezar, de los Estados Unidos, donde el Partido Republicano, con la candidatura de George W. Bush, se impuso sobre el Partido Demócrata.

En Venezuela, la crisis económica y social, determinada por factores, tanto externos como internos, ocasionó el triunfo electoral de Hugo Chávez en el 1999, dando origen a una nueva ola en la historia de América Latina, de predominio de gobiernos progresistas en diversos países de la región.

Ahora bien, una vez instalados los nuevos gobiernos progresistas en el poder, se produjeron cambios en la economía global, que se tradujeron para América Latina en estabilidad, crecimiento económico y progreso social, como no se había experimentado antes.

Los años que transcurren entre el 2003 y el 2013, han sido considerados como la década de oro de América Latina y el Caribe. Durante ese periodo, la región experimentó un crecimiento promedio anual por encima del 5% del PIB.

Eso coincidió, desde el punto de vista político, con la llegada al poder de gobiernos progresistas o de izquierda democrática, como fueron los casos de Luiz Inácio (Lula) da Silva, en Brasil; Néstor Kirchner, en Argentina; Evo Morales, en Bolivia; Rafael Correa, en Ecuador; José (Pepe) Mujica, en Uruguay; y Michelle Bachelet, en Chile.

Las transformaciones económicas, sociales y de desarrollo de infraestructuras fueron notables en esos países. La razón se debió, esencialmente, al aumento astronómico de los precios de los commodities o materias primas, de las que esos países son exportadores, generando abundancia de recursos para ser utilizados en la aplicación de políticas sociales. Así, se generaron empleos, disminuyó la pobreza y mejoró, de manera sustantiva, la calidad de vida de la población. Por eso, los presidentes resultaban reelectos, democráticamente, en cada sucesivo certamen electoral.

El péndulo del poder

A partir del 2014, sin embargo,  la situación cambió. Los precios del petróleo, del gas, del cobre, del hierro y de la soya, entre otros, disminuyeron bruscamente. A partir de ahí, las protestas sociales, la inconformidad con los gobiernos progresistas de turno y el triunfo en las urnas de partidos de derecha en varios de esos países.

Fue a partir de entonces que empezó a agravarse la situación en Venezuela, con Nicolás Maduro. Pero, de igual manera, el momento a partir del cual triunfa Mauricio Macri, en Argentina; Jair Bolsonaro, en Brasil; y Sebastián Piñera, en Chile.

De esa manera, como hemos argumentado, los cambios en las tendencias de la economía global produjeron alternancias políticas en la región, dando lugar, a partir del 2014, a un nuevo ciclo de oscilación del péndulo, el cual giró de izquierda a derecha.

Ahora, los vientos empiezan a soplar en dirección contraria. La crisis acumulada de la pre-pandemia, junto al impacto económico y social generado por el Covid-19, está empezando a tener efectos políticos-electorales desastrosos para los gobiernos latinoamericanos de turno.

Para este año 2022, hay dos elecciones presidenciales pendientes que resultarán claves para vislumbrar el porvenir. Se trata de los comicios en Colombia, que tendrán lugar en mayo; y en Brasil, los cuales se efectuarán en octubre.

Con respecto a Colombia, todas las encuestas publicadas hasta el momento presentan como puntero al líder de izquierda Gustavo Petro, ex guerrillero y ex alcalde de Bogotá, que participó infructuosamente en el pasado torneo electoral del 2018, frente al actual presidente, Iván Duque.

Aunque la situación colombiana es de gran complejidad, debido a la polarización sobre el proceso de paz, la inequidad y las protestas sociales, no cabe dudas de que el impacto económico de la pandemia jugará también un rol determinante en la decisión de los electores.

Lo de Brasil es dramático. El contraste entre Bolsonaro y Lula es abismal. En la actualidad, las diversas encuestas publicadas le otorgan a este último hasta un 30% de ventaja por encima del actual jefe de Estado.

De salir triunfantes Gustavo Petro y Lula da Silva, en esas próximas contiendas electorales, se confirma la tendencia a la alternabilidad política en tiempos de crisis; y por consiguiente, en esta etapa, al retorno al poder del movimiento progresista. 

Por: Leonel Fernández;- 

@LeonelFernandez 

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