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jueves, enero 10, 2019

De sorpresa, pero avisada

UNO: SORPRESA, PERO AVISADA.- La visita del presidente Danilo Medina a San Pedro de Macorís fue de sorpresa, pero avisada. A la  prensa nada, pero sí a Víctor Gómez, el hombre de los puertos, a Josecito Hazim, senador, Lila Alburquerque, diputada, Juana Vicente, diputada, y Mercedes Rodríguez, encargada de Senasa. Oh, y también al gobernador Luis Miguel Piccirilo. Las informaciones se quedaron en lo material, sin considerar el aspecto político. ¿El  jefe de Estado fue por voluntad propia o forzado por la circunstancia? Alburquerque y Vicente habían estado en el Palacio Nacional, en diligencias personales, y de igual modo Hazim.
El juntarlos fue una brillante idea y era de esperarse que, siendo políticos, hablaran de política, y si del mandatario se sospecha reelección, de Hazim, Vicente y Alburquerque puede asegurarse que buscan reeditarse en sus cargos. Es decir, que puede referirse el caso como tres huevos necesitados de sal, y un cuarto al que le sobra, sea  marina o de mina. Del encuentro se supo lo del desarrollo de la provincia o del municipio, pero no la parte que tiene que ver con negocios o con política. Y la verdad que la visita sorpresa, aunque avisada, fue un todo incluido.
DOS: EL LLANERO SIN CABALLO.- Josecito Hazim al parecer se cansó de luchar contra Quique Antún y el Tribunal Superior Electoral, y su ánimo sería de redención personal y política por otras vías. Y hace bien, pues en la alta corte, sea con máscara o con cabellera, el tiempo se pierde en caídas. Sin embargo, abandonar las filas reformistas no significa retirarse de la política o no pretender un mandato más como senador de la provincia de San Pedro de Macorís. Aunque en el 2016 se batió solo, incluso contra el PLD, su actual estrategia pasa por inscribirse en el partido oficial y jurar lealtad al Presidente de la República en su doble condición de jefe de gobierno y de grupo. Lila Alburquerque anda de la mano con Juana Vicente, y ese amarre tiene muchos propósitos. Seguir como diputada, pero igual promover a Vicente como senadora. La gente no recuerda, pero Vicente era segura candidata a ese puesto en las elecciones del 2016, cuando se aplicó la fórmula “Reelección por reelección”. Hubo entonces que dejar a José María Sosa y Vicente seguir como diputada. Ahora, y como cosa de mujeres, no tendría  competencia interna, y afuera tampoco, ya que Hazim no tiene partido y como outsider sería muy complicado y sobre todo costoso.
TRES: LA RARA VIRTUD DE LA REELECCIÓN.- La situación es interesante, pues no solo Josecito Hazim, Lila Alburquerque y Juana Vicente coincidieron en la visita sorpresa avisada del presidente Danilo Medina a San Pedro de Macorís, sino que los tres son reeleccionistas confesos. Si la fórmula al uso en el 2020 fuera “Relección por reelección”, como en el 2016, Hazim tuviera la ventaja del titular frente a la retadora. Pero ese todavía no es el caso, y de serlo pasaría primero por el partido y después por las alianzas, y junio se le adelanta a octubre. Además de que habría aspectos personales a resolver. Aunque Alburquerque fue reformista, y Hazim también, y de la misma comarca, y persiguiendo posiciones en el Congreso Nacional, nunca se han llevado bien. Ella se regodeaba en llamarlo o considerarlo talibán, cuando esa palabra tenía implicaciones de horror. Cuestión en vilo. ¿Sería la actual coincidencia peledeísta, o la nueva lealtad política, disuasivo suficiente para superar las diferencias del pasado y unir voluntades a favor de la causa que ahora ambos abrazan con fervor? Aunque se supone que la palabra última no la tienen ellos, sino el presidente Medina, constituido en líder de los dos. Poderosa señora es la reelección, y tan ingeniosa que del mismo modo que divide, une.
CUATRO: LAS RONDAS DE JUDAS.- Este es uno de los tantos movimientos subterráneos que se van produciendo en la política dominicana. Transfuguismo sin culpa. Josecito Hazim no dejó al Partido Reformista, el Partido Reformista en manos de Quique Antún lo dejó a él. Lila Alburquerque por igual. Tenía que hacer el viaje, la guagua estaba ocupada y consiguió plaza en un vehículo más amplio y cómodo: la boleta del PLD. Y como contaba con votos propios, lo suyo fue pan comido. Es un fenómeno raro, pero la política dominicana, cuando le da la gana, se pasa de atípica. Si se averigua con cuántos legisladores empezó Danilo Medina su ejercicio del poder, se verá que estos aumentaron, y no cayeron del cielo, sino que simplemente cruzaron de Funglode al Palacio Nacional. No se acusó ni condenó el paso como traición, sino como un hecho natural. Ahora mismo se da una sensación extraña, pero que solivianta el ánimo de los seguidores de Leonel Fernández. Se asustan con un rumor y lo ponen a reafirmarse en un juego torpe en que aparentemente tienen todas las de perder. ¿Por qué tienen que desmentir continuamente esa especie de crossover, si la entereza debiera darse por descontada? ¡Cuidado! Los apóstoles no supieron en los malos pasos que andaba Judas hasta que Jesús le increpó: “Lo que vayas a hacer, hazlo pronto”, o cuando le dio el beso al entregarlo a los romanos...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do
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