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viernes, 14 de julio de 2017

Plan Cóndor y Plan Atlanta: episodios históricos distintos

Estos sucesivos éxitos electorales trajeron la urdimbre conservadora de sacar del poder al progresismo por vía no electoral; recurriendo al descrédito mediático del liderazgo que representa estas fuerzas para luego convertir la ofensiva de los medios de comunicación en procesos judiciales.
Aunque a esta trama se le llame el Nuevo Plan Cóndor, lo cierto es que sus características la alejan de aquella coordinación infausta; pues su sutileza y la forma en que se concibió en Atlanta, le dan una personalidad distinta y propia que nos hace recurrir a la afirmación de Carlos Marx en el XVIII Brumario de Luis Bonaparte en la que expresó, refiriéndose a lo dicho por Federico Engels, de que los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen como si dijéramos dos veces, que se olvidó agregar que una vez como tragedia y otra vez como farsa, cuestión que se explica si atendemos a analizar los procesos políticos partiendo de los procesos sociales, los que a su vez se generan en la forma que producimos las riquezas, y éstas, las riquezas, determinan, dependiendo de su distribución, el equilibrio de las fuerzas de la sociedad que marcan la dinámica de los hechos históricos.
Ya antes de la afirmación de Marx, y por supuesto, sin recurrir al materialismo histórico para analizar los fenómenos políticos y sociales, el filósofo italiano Giambattista Vico, afirmaba que la historia no avanzaba en forma lineal bajo el impulso del progreso, sino en ciclos repetidos que implican avances y retrocesos; aunque aclaró que la reaparición de un ciclo llega con nuevo signo. Dicho de otra manera, sostenía que ciertos períodos históricos tienen características semejantes entre sí, pero insistía en que variaban en detalles, y eso lo determina, como ya he dicho, la personalidad de cada momento histórico signado, vuelvo a insistir, por la forma en que se producen las riquezas.
Viéndolo desde esta óptica, el atraso de las fuerzas productivas marcado por el escaso desarrollo capitalista en toda América Latina, no podía producir sociedades como la estadounidense o como algunas europeas, sobre todo aquellas que a tiempo salieron de las monarquías absolutas y pudieron avanzar hacia sociedades estructuradas bajo un orden jurídico estable en donde la clase gobernante impedía el surgimiento de caudillos o dictadores que desafiaran el ordenamiento hecho de acuerdo a sus intereses y beneficio.
Los caudillos y dictadores llenaban el vacío de esa inexistente clase gobernante, que sí fue clase dominante, dirigida por gobiernos como el de Estados Unidos o Inglaterra que aprovechaban las debilidades institucionales propias del escaso desarrollo capitalista para sostener o promover déspotas que garantizaran la presencia de sus empresas, que en la práctica y junto a los embajadores, constituían el verdadero poder político que movía la inmensa maraña de hilos que servían para dar vida a los títeres en el gran teatro que permitía la operación de un plan como el Cóndor, cuyas características le impedirían operar en la actual sociedad latinoamericana.
Y es que, si bien es cierto que nuestra región no ha alcanzado los niveles de desarrollo que los Estados Unidos, las fuerzas productivas han avanzado con relación a la de los años que comprendieron las décadas de los 70 y .80. Pero además, el avance de la ciencia de la comunicación y la información; el empuje y financiamiento de la era digital, del acercamiento de las sociedades a nivel planetario, de la expansión del conocimiento y el acceso a la educación, del asomo de la revolución de la inteligencia artificial, hacen imposible el resurgimiento del Plan Cóndor, aquella expresión del troglodismo de una época marcada por la ignorancia, que aunque persiste, no se acerca a lo que fue.
Los conservadores hoy día no pueden recurrir a la sangre de forma franca y abierta como lo permitía el Plan Cóndor, por ello el Plan Atlanta ha venido a ser la alternativa para recuperar el poder sin votos.
Por Manolo Pichardo ;-