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sábado, 17 de junio de 2017

No hay vergüenza

Cambian los tiempos, también las argumentaciones, las causas y los protagonistas que trazan los cursos de acción en las sociedades.
Algunos cambios son positivos, otros no tanto y los hay negativos en extremo. También sorprendentes, porque se apartan radicalmente de la tradición o entran en conflicto al compararlos con actuaciones pasadas.
El antinorteamericanismo pasó de moda y solo lo mantienen contados integrantes del reducto ultranacionalista.
A veces con cierto dejo de razón, como ocurre con las críticas a miembros de la diáspora dominicana que se valen del tema de la migración haitiana para atizar el fuego contra la imagen del país en el exterior, concretamente en el corredor Este de los Estados Unidos y los cenáculos políticos de Washington.
La política norteamericana hacia América Latina es otra; lo evidencia la apertura hacia Cuba. Habría que ver qué decidirá el presidente Donald Trump, pero lejos han quedado las épocas de las cañoneras y esfuerzos abiertos para desestabilizar gobiernos.
Lo curioso es que grupos que se dicen de vanguardia, que echan pestes contra las actuaciones del Coloso del Norte en Medio Oriente y la dura posición frente a Vladimir Putin, aquí cultiven la cercanía con el brazo norteamericano de cooperación, el USAID. Y que hasta reciban financiamiento. Esos dólares no tienen mancha, y quizás ayuda que sean verdes.
Esa conducta merece signos de interrogación, por lo menos. Habrá a quienes les resulte cuesta arriba valerse de fondos foráneos para financiar actividades políticas, sobre todo si quienes reciben la ayuda son los portavoces del movimiento que demanda esclarecer si ha habido fondos brasileños en las campañas electorales.
Teatro… puro teatro
La doble moral es tan vieja como la historia. El teatro se inventó en Grecia y es una herencia que han asimilado muy bien algunos actores, pero de la política dominicana.
De repente resulta lícito, deseable y patriótico que los Estados Unidos presionen para que las autoridades dominicanas, legítimamente escogidas por dominicanos, escojan determinados caminos en la lucha contra la corrupción. Poco importa la división de poderes o la abierta decisión del presidente Medina de respetar los ámbitos de sus funcionarios, el ministerio público y los linderos precisos que traza una democracia dinámica, caso de la nuestra.
… El principio de la no intervención en los asuntos domésticos de un país fue abolido por estos sujetos.
Se celebra como hecho festivo la cancelación del visado norteamericano y, en vista de que la sociedad ha adoptado como un estigma y castigo tal acción, no obstante el principio de la presunción de inocencia, se esparcen rumores y listados.
Se ha construido un nuevo paredón moral, y todo con la invocación a San Washington, patrono al que rezan con unción estos patriotas de nuevo cuño.
… Déficit de seriedad
En esos cambios que se evidencian en la retórica de las antiguas izquierdas y actores ladinos agazapados detrás de la sociedad civil, cabe perfectamente la invocación norteamericana para impulsar políticas que, saben ellos bien, son inaceptables en todos los estados de la Unión.
No paran mientes en el carácter antidemocrático de peticiones que chocan contra nuestro ordenamiento constitucional y andamiaje jurídico.
Porque, ¿a quién se le ocurriría en los Estados Unidos pedir a tres jueces de la Suprema Corte que se abstengan de participar en un juicio o consideración de los casos que les corresponden? El déficit de seriedad de estos movimientos que se han arrogado la representación de todo el país es muy alto. A Dios rogando y con el mazo dando. De los Estados Unidos deberían aprender que todo el que representa a un país extranjero en tareas de lobby político tiene que inscribirse en un registro en el Congreso.
Por César Medina ;-
Lobarnechea1@hotmail.com