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miércoles, 31 de mayo de 2017

Mucho suspenso...

PUESTA DE MESA.- El presidente Frank Underwood, de House of Cards, acostumbra decir que “si no te gusta como está puesta la mesa, voltéala”. Y voltear la mesa del procurador Jean Alain Rodríguez quisieron todos los interesados e involucrados en el caso Odebrecht. El funcionario habló con suficiencia, pero a pesar de hacerlo, y como era propio de la situación, no logró adhesión a su causa. Ni de los observadores ni de los afectados. En un ambiente -como el dominicano- en que cada ciudadano se la da de experto y de bien enterado, más que difícil salvarse del escrutinio público. Sin embargo, era su tarea, no podía delegarla y ahora deberá correr su suerte. La cual no tiene que ser necesariamente la del sometimiento.
La suya será política, pues actuó como político, y en política no aprovecha caminar sobre el filo de la navaja, y mucho menos cuando la navaja puede ser tanto propia como ajena. Basta ver las reacciones...
ENTRE FILIACIONES.- ¿Qué se pretende cuando se dice que fulano es de Leonel Fernández y mengano de Hipólito Mejía? ¿Acaso que la filiación confirme su condena? La costumbre es muy dominicana, y aquí define todo orden en política. Fuera bueno saber si los brasileños se manejan con igual parámetro, o si la empresa y los fiscales hicieron la distinción: tantos de Fernández, tantos de Mejía. La hipótesis, sin embargo, se cae sola. No es verdad que Danilo Medina se queda al margen o que ninguno de los suyos será afectado. Incluso, la presencia de dos senadores y de un funcionario activo, es un factor de equilibrio, y demuestra que no quiso alterarse el designio brasileño. No se conocen detalles, pero no hay dudas de que los últimos días y horas fueron angustiantes, y no solo para los seguidores, sino también para el jefe político...
CÓDIGO DE SILENCIO.- Aunque el estilo es el hombre, nunca me gustó el estilo de Jean Alain Rodríguez. Mucho suspenso, demasiada zozobra y, sobre todo, confianza en el trabajo ajeno. De entrada ese parece ser su punto más fuerte. Como tiene a manos las delaciones de los brasileños, gana tiempo. Ahora, ¿podrán esas confesiones premiadas en Brasil ser pruebas suficientes para juzgar y condenar en República Dominicana? Para sometimiento parece que sí, y se hizo. Aunque el derecho se supone que no es el mismo, ni el personal del ministerio público, y no se diga de la defensa. Brasil no es República Dominicana, ni República Dominicana es Brasil. Como igual sucede con otros países del continente, con mayor rigor jurídico y con leyes que dificultan las exclusiones que impone el código de silencio brasileño: contra los criollos todo, contra los extranjeros nada...
LLEGADO EL MOMENTO.- Ahora no se ve, pero llegará el momento en que el careo entre los involucrados y los delatores de Odebrecht será decisivo. Entre la negativa a viva voz del acusado y una confesión escrita que no es concluyente, el juez no tendrá alternativa. Entonces no podrá voltearse la mesa puesta por la Procuraduría, y a posteriori se sabrá si el acuerdo homologado sirvió o no a los fines previstos. República Dominicana logró lo que logró, e igual pudieron otros países. Sin embargo, prefirieron manejarse con sus criterios y no con los brasileños, pues advirtieron que esas informaciones resultaban muy costosas. Se daba demasiado a cambio de poco, y además ese intercambio era una especie de soborno en segunda fase. Los brasileños no dan nada de gratis, y salvando los suyos, también salvaban extraños...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do