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jueves, 9 de marzo de 2017

Un patriota irreductible

Un día como hoy, hace 200 años, nació en Santo Domingo, Francisco del Rosario Sánchez, padre de la Patria junto a Juan Pablo Duarte y Ramón Matías Mella, trilogía que concibió y materializó la fundación de la República Dominicana.
Con méritos destacados, Duarte, Sánchez y Mella dieron un ejemplo al mundo de que para construir una nación libre e independiente de cualquier tipo de coloniaje, no era necesario adoptar un liderazgo caudillista.
Ellos, en forma colectiva, forjaron una idea, la prendieron en lo mejor de la sociedad y finalmente sacudieron el yugo y defendieron con su vida la dignidad de hombres y mujeres libres.
Sánchez demostró que era coherente y tenaz al asumir el liderato de los Trinitarios a la salida de Duarte al exilio en 1843, imprimiendo dinamismo al propósito independentista hasta lograr el asalto al baluarte del Conde y colocarse en pie de guerra contra los ocupantes haitianos.
Hombre de letras y de acción, le correspondió el honor y dispuso del valor para enarbolar la Bandera Dominicana al grito de ¡Dios, Patria y Libertad!
Dominado el movimiento independentista por las corrientes más arcaicas y conservadoras, los Trinitarios fueron perseguidos, asesinados y exiliados.
Las fuerzas que acaudillaba Pedro Santana, con más intereses personales y grupales que patriotismo, concibieron -y finalmente materializaron- la anexión de República a España, lo que despertó en Sánchez una directa y manifiesta oposición, siendo expulsado al exilio.
Cuando Sánchez y sus escasos compañeros en el exilio vieron consumada la anexión en marzo de 1861, se alistaron y regresaron con un pequeño núcleo de patriotas armados por Hondo Valle, pero fueron atacados y detenidos.
En un juicio sumarísimo, Sánchez fue fusilado en San Juan junto a sus 21 compañeros el 4 de julio de 1861, pese a que en su autodefensa demostró que el gobierno entreguista de Santana no impartía justicia, sino venganza cruel contra lo más granado del patriotismo dominicano.
Antes de morir lanzó una arenga inmortal: “Para enarbolar el pabellón dominicano fue necesario derramar la sangre de los Sánchez; para arriarlo se necesita la de los Sánchez”.
El martirio de Sánchez y de los Trinitarios no pudo ahogar las ansias de libertad, independencia y justicia de los dominicanos, sino que las potenció y dos años más tarde, estalló en Capotillo la guerra que finalmente humilló a las tropas colonialistas y a sus vasallos en el país.
Las ideas, el valor y el ejemplo de Sánchez tienen que perdurar en la conciencia nacional para las nuevas batallas por la soberanía, la libertad y la honradez.
Tomado del editorial de
Un patriota irreductible
de la fecha