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lunes, 5 de diciembre de 2016

El lío reformista

Alguien en sano juicio debería responder esta pregunta: ¿A quién --fuera de Quique Antún, por supuesto--, se le puede ocurrir botar de un plumazo a 300 dirigentes de un partido político y pretender conservar legitimidad por encima de la ley y del sentido común más elemental? O esta otra: ¿Desde cuándo tres o cuatro dirigentes pueden constituirse en autoridad máxima de un partido para hacer y deshacer a su antojo, para administrar presupuestos a su discreción, para concertar alianzas inconsultas, para asumir líneas políticas personales…?
Está claro que Antún y Genao iniciaron hace justo un año el camino de una división cuyos resultados comienzan a ver ahora, y que probablemente terminará de arrasar con la escasa institucionalidad que le quedaba a una formación política que con la muerte de su líder inició el camino hacia la desintegración.
Hace rato lo dije en esta columna: Quique sería el sepulturero del PRSC y su alianza en las pasadas elecciones sería la última tachuela en la tapa de su ataúd. Justo lo que se está viendo con la sublevación legal de la mayoría de los dirigentes que se niegan al narigoneo malicioso de su presidente.
Hace más de un mes lo predije: Quique y sus aliados quedarán fuera del partido, serán relevados por Ito Bisonó y Josecito Hazim como cabezas de un movimiento que incluye a la enorme mayoría de sus dirigentes a nivel nacional, en todas las provincias y en todos los municipios.
… La reacción tardía
Antún y Rogelio Genao publicaron ayer una nota risible cuando vieron que inevitablemente la casa se le venía encima, tal como lo había vaticinado por aquí… En esencia, dijeron que habían expulsado del partido a casi todos sus dirigentes, a más de 300 en total.
Miren quiénes figuran entre los “expulsados”: Lila Alburquerque, Carvajal Suero, González Pérez, Billy Álvarez, Marino Berigu¨ete, María Rosa Belliard, Joaquín Ricardo, César Dargam, Omar de Marchena, Reynaldo Lora, Andrés Berroa, Modesto Guzmán, Alexandra Izquierdo, Marino Collante, los hermanos Bogaert… De paso, cometen el error de acusar “a algunos dirigentes del PRSC “ de actuar “en contubernio” con esa disidencia “para llevar sus aspiraciones no a los órganos partidarios sino a grupos externos vinculados al Gobierno”. Es obvio que se refieren a Ito y a Josecito y a los demás dirigentes nacionales que se resisten a sus manipulaciones.
Para justificarse, Antún y Genao se van por el atajo más expedito: acusar a los dos dirigentes reformistas de “aliarse al Gobierno para asaltar los organismos del partido”, y dejan caer el argumento de que se trata de un golpe de mano del presidente Medina ante su decisión de aliarse a la oposición política…
¿Qué están buscando?
Sencillo: su denuncia de que el Gobierno está detrás del movimiento reformista es el preludio de lo que también vaticiné en esta columna: la oposición debe estar ya denunciando que Danilo Medina maniobra a la sombra “para destruir” el bloque opositor del que forma parte Antún. Esos grupos opositores cometen otro de sus grandes errores: enajenarse la posibilidad de que la dirección del Partido Reformista que habrá de surgir de la actual crisis pueda eventualmente sumarse a sus propósitos políticos. Ignoran torpemente que Ito y Josecito han estado siempre desvinculados del Gobierno y del PLD, contrario a Quique y a Genao.
Ambos, Ito y Josecito, propugnan por la independencia de su partido y todo el mundo conoce su posición radical para que el PRSC participara solo en las pasadas elecciones.
Josecito incluso rechazó el apoyo que le ofrecieron todos a su candidatura a senador por San Pedro… Que ganó solito.
Por César Medina ;-