martes, 15 de noviembre de 2016

PRM: patraña, falacia o paradoja

Reinaldo Pared Pérez lanzó humo contra el panal del PRM al sugerir que Hipólito Mejía sea el portavoz de la oposición. Se encresparon los perremeístas. De inmediato surgieron las voces para alertar de la intentona del secretario general del PLD que pretende subrayar la división interna del partido opositor.
Realmente Pared Pérez no puede intentar dividir lo que está dividido de origen. Lo que persigue es azuzar para distraer las fuerzas opositoras y que el tema de la JCE se licúe.
Los partidarios de Hipólito en el PRM se han estado buscando sus carguitos en la JCE y la Cámara de Cuentas. No quieren que les ocurra lo que en la pasada selección. Miguel Vargas dejó sus contrarios internos del viejo PRD asando batatas, y colocó de los suyos -aunque uno más que otros no le respondieron después- él apalancó su liderazgo y posibilidad de negociación.
Mejía aprendió la lección y negocia bajo cuerda.
La división del PRM se nota en que Hipólito y Luis Abinader no son presidentes del partido pero están como tales en los actos públicos. Ninguno deja espacio para el otro. Compiten en figureo. Aunque los hombres del expresidente controlan el colectivo, este líder no duerme en lauros. Sabe lo que es la política y vigila su conuco. Por si acaso, él mismo atiende las ventas.
Abinader debía ser el presidente del PRM. Es lo que se estila localmente entre líderes con vocación presidencial. Y él la tiene. Pero de eso no se habla. Aunque cambió de nombre, ese partido es del patrimonio de Luis. Pero el grupo de Hipólito tiene un tapón contra los intentos de recobrar la herencia.
En algún momento esta situación será objeto de negociación o fricciones, pero por el momento es evidente que la charada de Pared Pérez no fue en elogio de Mejía. Más bien fue una patraña.
La respuesta del presidente del PRM ante las declaraciones de Pared Pérez recuerda la paradoja de Epiménides. Niega que estén divididos cuando él representa eso. Ese partido no fue una fusión sino una alianza. Los dos grupos -los de Hipólito y Abinader- se unieron para hacer una fuerza mayor para un objetivo a corto plazo sin que ninguno de los dos perdiera su identidad.
Pared Pérez atiza. Pone un dedo sobre la llaga. Lanza cal viva sobre la herida. Excorió con intención malsana o lanzó una falacia de pista falsa.
Por Alfredo Freites ;-