viernes, 16 de septiembre de 2016

La sociedad civil

EN PRINCIPIO.- La sociedad civil podría  meterse en problemas si se  involucra más de lo prudente en el negocio de los políticos. El pasado martes fue muy comedida en el Diálogo de Agripino y puso desde el primer momento en claro su posición. Actuaba por designio superior y no por intereses de barricada. Al Conep le preocupa el 2020, y la razón es que  a su juicio el  2016 dejó mucho que desear, y repetir con el mismo cuadro es un riesgo muy grande. Quieren ser parte de ese espacio de concertación, pero  sin pretender sustituir a los agentes principales. Finjus recordó su papel técnico, no político, y las ocasiones en que contribuyó a una mejor edificación o a la preservación del derecho.
Ella ayuda, auxilia, pero no remedia.  Hasta ahí todo muy bonito. Incluso sus comisionados intentaron levantarse y abandonar la sala, dejando que los políticos  deliberaran a solas. Sin embargo, fueron retenidos, y la oposición habló de que veía bien su presencia, y de que si por ella fuera, la sociedad civil  participaría con voz y voto. El  oficialismo no se cerró a cal y canto, pero tampoco aprobó sin más ni más. Quedó en estudiar el asunto y ver qué modalidad  podía aplicarse...

GANANCIA DE DOS.-  Esa es la cuestión. La oposición quisiera a la sociedad civil en el Diálogo de Agripino, y no porque la ame o la crea más  importante de la cuenta, sino porque estratégicamente serviría a sus fines. Sería un negocio de tres, en la práctica, pero las ganancias irían a dos: sociedad civil y oposición. La sociedad civil se preocupa por el 2020, algo distante, pero  la oposición se decide por  lo inmediato. Entre buenas intenciones y conveniencias nunca se sabe, pues la naturaleza del político es la misma, sea que esté en el gobierno o en la oposición. Se habla de que las altas cortes sean conformadas por ciudadanos alejados de la política. Sin embargo, si se chequea el listado de los aspirantes a la Junta Central Electoral o a la Cámara de Cuentas, la hipocresía hace de su reino un absoluto. Los  partidos no postulan sus dirigentes, salvando la cara, pero por la izquierda estos se inscriben y participan del sorteo. Cuando se llama la atención sobre el fenómeno, la respuesta es impúdica: que fueron presentados por la sociedad civil

¿Y AHORA?.- Un trance raro. Los partidos quieren altas cortes integradas por personas de la sociedad civil, pero la sociedad civil busca y presenta candidatos de los partidos. Incluso se produce una situación todavía más interesante. Los prejuicios que salen a relucir con la Junta Central Electoral y el Tribunal Superior Electoral desaparecen cuando se trata de la Cámara de Cuentas. La nueva doctrina es que ahí si caben los políticos. En la reunión del PRM del pasado lunes se discutió el tema. Un alto dirigente informó que los reformistas entienden que los políticos pueden optar por la Cámara de Cuentas, y al parecer la moción fue  compartida por muchos, aunque no fue del todo aprobada. Sin embargo, y en lo que el hacha va y viene, se permitió la inscripción de tres candidatos. Cada uno de los cuales tiene doliente. Pero igual se originó una situación crítica, de malestar, y como ocurre en estos casos, se demanda coherencia. Una sola posición. O se presentan candidatos a todas las altas cortes o a ninguna, como se dijo en un principio y en coincidencia con la sociedad civil...

NUEVO ESCENARIO.-  ¿Consentirá la sociedad civil, la que busca integrarse al Diálogo de Agripino, ese cambio de luces debajo del semáforo? Hablaba de los riesgos, y ahí están. O se hace la sueca y sigue en esos tratos con los políticos como si nada, o simplemente echa su pleito sola y le saca los pies a los partidos que participan en un reparto todavía más deshonroso, pues se basa en el engaño.  Eso sería la sociedad civil. Pero ¿y el oficialismo? Rotas las amarras entre la oposición política y la sociedad civil, la pelota vuelve a la cancha de los oficialistas, que están de acuerdo con distribuir a partes desiguales los organismos de decisión. En lo inmediato Junta Central Electoral, Tribunal Superior Electoral y Cámara de Cuentas, y más adelante Suprema Corte de Justicia y Tribunal Constitucional. En ese estado de situación, las objeciones no tendrían sentido, pues la nueva y más fiera  militancia cubriría la diferencia. Habrá que esperar la reunión del próximo lunes del PRM, o la declaración que en el transcurso puede hacer el PRSC. E incluso las negociaciones que a título personal puedan producirse, puesto que de ser cierto ese ánimo, de todo habrá en la Viña del Señor...
Por Orlando Gil ;-
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