miércoles, 24 de agosto de 2016

¿Bajamos la guardia?

Los atracos motorizados se han recrudecido en las últimas horas y no queremos pensar que las autoridades hayan “bajado la guardia” en sus operativos contra la delincuencia.
No queremos pensar, ni por asomo, que ante la indecisa postura asumida frente a los reclamos ciudadanos de que se regule la circulación de motocicletas con dos a bordo, los atracadores que suelen valerse de estos vehículos para cometer sus fechorías sientan que la cancha de la impunidad sigue libre para ellos.
Al menos siete episodios de atracos, con saldos de muertes, inclusive, han ocurrido en las últimas 72 horas coincidiendo con lo que parece ser una desaceleración de los operativos generales de las tropas mixtas en las calles de la capital.
En esos momentos los atracadores motorizados parecían haber sido puestos a raya y hasta se notaba un descenso en el flujo de motociclistas sin cascos o acompañados, como fruto de los anuncios de las autoridades de que irían tras los sospechosos.
Y de verdad que lo fueron, pues en esos operativos se incautaron armas, cuchillos, motores robados y hasta se atraparon delincuentes que estaban prófugos de la justicia o eran buscados por sus delitos.
Al anunciarse que entraría en vigor una regulación que disponía que solo los motochonchistas autorizados y aquellos propietarios de motores que obtuvieran el permiso de Tránsito Terrestre podían transportar personas, se crearon las expectativas de que el problema de la delincuencia motorizada iba a ser enérgicamente enfrentado.
La percepción ha cambiado.
Vuelven por sus fueros los atracos motorizados, con toda la carga de espantos, miedos y frustraciones que traen consigo hasta el punto de que ya los ciudadanos, no importa si andan montados o a pie, temen a los motoristas en sentido general.
Y razones sobran, pues las estadísticas indican que el 80 por ciento de los atracos, con muertes incluidas, se perpetran con dos en motores.
Los últimos de esta semana han seguido este mismo patrón y los venideros también... hasta que a la autoridad no le tiemble el pulso para imponer firmes regulaciones al uso de dos en motores.
Tomado del Editorial del