sábado, 23 de julio de 2016

Carta revela ignorancia sobre proyecto de Ley de Partidos

IGNORANCIA O CAMBIO? .- Andrés Bautista y Jesús Vásquez, o quien redactara la carta a monseñor Agripino Núñez Collado, no conocen el contenido del proyecto de Ley de Partidos preparada por los técnicos o expertos del PRM. A menos que la comisión encargada haya hecho revisiones, últimamente, y eliminado aspectos que figuraron en la pieza original. Aunque debe decirse que el equipo de ahora es el mismo de antes, con dos cambios. Ahora coordina Salvador Ramos y no Milagros Ortiz, y Héctor Guzmán ya no aparece por razones conocidas: volvió al PRD.
Los demás serían Tirso Mejía y César Sánchez. Puede que uno que otro, pero estos dirigentes constituyen el núcleo principal. Incluso puede decirse que no fue un documento que se elaboró y se guardó, sino que fue compartido con otras organizaciones, amigas o aliadas, y fue en su momento una legislación apropiada y adecuada a la circunstancia. No debe olvidarse, o siempre debe recordarse, que una comisión encabezada por Hipólito Mejía fue al Palacio Nacional y entregó al presidente Danilo Medina las observaciones o aportes de los perremeístas a la iniciativa de la Junta Central Electoral…
LAS GESTAS, LOS GESTOS.- Tampoco debe olvidarse, o debe recordarse, que los partidos de la Liberación Dominicana, Revolucionario Dominicano, Reformista Social Cristiano y Revolucionario Moderno, se reunieron el año pasado en el recinto de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, con el auspicio del propio monseñor Agripino Núñez Collado. E incluso con la presencia de Roberto Rosario, presidente de la Junta Central Electoral y patrocinador de la iniciativa legislativa. Los archivos de los periódicos no se borraron, están en su lugar y pueden consultarse. De hacerlo, se tendría que en abril del 2015 la Cámara de Diputados aprobó el proyecto que se suponía consensuado en la academia, aunque en la ocasión fue presentado como un acuerdo entre PLD, PRD y PRSC, y se dijo entonces, que de diez sugerencias del PRM, se incluyeron ocho. El debate no es tan viejo para que haya que refrescar la memoria, o repetir los términos de ambos intercambios, que se creyeron serios. Es más, el activo – ahora y entonces -- Ramón Rogelio Genao demandó que la pieza fuera declarada de urgencia…
POSIBILIDAD DE DOS.- Las diferencias entre la carta a monseñor Agripino Núñez Collado y el proyecto preparado por el PRM, son varias. Por ejemplo, ahora se plantea la renovación total del pleno de la Junta Central Electoral, incluyendo sus cuerpos técnico y administrativo, y entonces existía la posibilidad de que se dejaran dos, aunque nunca el presidente. Era un poco conservar la memoria institucional, y por igual dar continuidad, de manera que los nuevos titulares no partieran de cero. Asimismo, el órgano se abría a otras disciplinas y los integrantes no tendrían que ser únicamente abogados. También se escogerían de otras profesiones. Un viejo reclamo, por demás. Si la selección de los miembros de la JCE se hiciera ahora, o antes que la nueva legislación, esa variante no podría darse, pues la norma vigente impone la condición de abogado como requisito imprescindible. ¿Sabían el redactor o cada uno de los suscribientes de ese propósito de diversificar el pleno del organismo ? Parece que no…
AUTORIDAD MORAL.- El PRD, padre o madre del PRM, se resintió cuando en la ocasión anterior el PLD se sirvió con la cuchara grande en dos instancias, y todavía sucia, siguió comiendo como insaciable. Sin embargo, hubo variaciones. Por ejemplo, la escogencia de los miembros del Tribunal Constitucional y del Tribunal Superior Electoral fue antecedida por sus correspondientes leyes. Lo que no sucedió con la Junta Central Electoral, pues seleccionaron sus integrantes sin una nueva ley, como mandaba la Constitución del 2010, y todavía esa legislación anda de mano en mano, o cuando no, en el limbo. Coherencia, compañero, coherencia. Si el PRD de entonces, padre o madre del PRM de ahora, criticó el despropósito del PLD de nombrar el pleno de la JCE sin el sustento de una ley, no debe presionar para que se haga otro tanto: nueva Junta con Ley vieja. Le convendría mantener su antigua posición, y en cierto modo, su autoridad moral, y no tirarse a la mala del caballo cuando puede bajarse cómodamente por el estribo…
Por Orlando Gil ;-
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