lunes, 11 de abril de 2016

El bulto de Panamá

Todo el mundo sabe que Panamá es un paraíso fiscal, como también se sabe que dentro del sistema financiero mundial eso es moneda común y corriente. Porque los paraísos fiscales no son más que territorios con reducida presión tributaria, escasa transparencia y sin intercambio de información con otros países, lo que permite a las grandes fortunas del mundo evadir la carga impositiva de los estados organizados.
La práctica no es necesariamente ilegal, y en algún momento fue promovida y hasta elogiada en el entendido de que constituía un mecanismo de desarrollo económico para las pequeñas naciones y territorios autónomos sobre la base de ofrecer servicios financieros a nivel global.
Eso ha cambiado en los últimos años a partir de la implementación de políticas que buscan evitar el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo internacional constriñendo el movimiento de los llamados capitales negros, y como consecuencia de la crisis económica que perjudicó a Europa y Estados Unidos a finales de la década pasada y le obligó a endurecer sus sistemas de prevención de la evasión fiscal.
Aruba, Islas Caimán, Bahamas e Islas Vírgenes, en el Caribe insular; Andorra, Liechtenstein, Luxemburgo y Suiza, en Europa; y las Islas Maldivas, Hong Kong y Macao, en Asia, son sólo algunos de los más de 70 países -- junto a Panamá--, que son catalogados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) como paraísos fiscales...
...Y todos los grandes patrimonios del mundo --y la mayoría de los no tan grandes--, tienen cuentas off shore o trust formados en alguno o en varios de esos paraísos fiscales.
Por tanto, el quilombo que han montado con los llamados “Papeles de Panamá” es puro sensacionalismo y amarillismo... similar al que se hizo con la llamada “Lista Falciani”, todo dentro de un mal entendido y peor aplicado “periodismo de investigación” que en nada se asemeja a la rigurosidad mostrada por los investigadores del Boston Globe en el caso de los sacerdotes pederastas caracterizada en la oscarizada película “Spotlight”.
Once millones y medio de documentos fueron obtenidos de la base de datos de la firma de abogados panameña Mossack Fonseca, en los que aparecen nombres de figuras prominentes de la política, el empresariado, el arte y el deporte a nivel mundial, o de personas a las que se les atribuyen vínculos con esas personalidades.
Esas figuras mencionadas no están necesariamente vinculadas a operaciones ilícitas, sino que simplemente utilizaron a ese estudio legal para formar compañías off shore o crear trust en un ejercicio legítimo y común en todas partes del mundo...
...Pero ha bastado para gastar toneladas de tinta y miles de horas en radio y televisión especulando, acusando y descuartizando las reputaciones de personas sólo porque los “analistas” de los “Papeles de Panamá” encontraron algún vínculo de esas figuras con los documentos filtrados.
Una filtración que, además, vale la pena señalar fue patrocinada por los Estados Unidos. Y habrá que ver hasta dónde influyeron en el escándalo cuando admiten públicamente que “colaboraron con la investigación”. Aunque, extrañamente, no afecta ni señala a ninguna figura empresarial ni política estadounidense... Lo que probablemente no sería así si el bufete de abogados al que le robaron la información confidencial tuviera sede en Nueva York, en Islas Vírgenes, Suiza o Mónaco.
Pero en la República Dominicana --como siempre--, algunos cacos de maco quieren escandalizar y apelan a técnicas especulativas para vincular a los “Papeles de Panamá” a figuras locales.
Basta con acceder a la página web del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación para descubrir que apenas una decena de documentos se vinculan a la República Dominicana... Y son, a fin de cuentas, los mismos nombres que salieron a relucir en la Lista Falciani.
De ahí lo llamativo del bulto que hace el procurador, Francisco Domínguez Brito, al solicitar la colaboración de Panamá para identificar los posibles vínculos dominicanos con la masiva filtración de documentos.
Primero, porque para eso no necesita la colaboración del ministerio público panameño ya que bastaría entrar a Internet, y segundo porque de lo único que podría acusarse a los dominicanos que aparezcan en los Papeles de Panamá es de poseer cuentas off shore o trust formados en algún paraíso fiscal... Y en ninguno de los dos casos se trataría de algo ilegal...
...Si eso fuera delito, en la República Dominicana fueran muy pocos --para no ser absolutos--, los ricos o millonarios exentos de ser perseguidos por Domínguez Brito. Porque si hay pocos dominicanos en los Papeles de Panamá, es únicamente porque al parecer pocos utilizaban los servicios de Mossack Fonseca.
Probablemente, si hubiera sido otro estudio legal en el mismo Istmo o algún bufete estadounidense, los nombres dominicanos hubieran salido a borbotones... Porque no hay fortuna en ninguna parte del mundo que no tenga empresas y cuentas y que no haga operaciones con off shore o que parte de su patrimonio sea administrado por un trust con domicilio en algún paraíso fiscal.
De ahí que los llamados “Papeles de Panamá” no sean más que otro bulto mediático... Sin descartar el filo geopolítico que pudiera tener para que los americanos metan sus narices donde no deben...
...Ya Vladimir Putin acusó a Estados Unidos de estar detrás de esas filtraciones con el objetivo de desestabilizar a Rusia. No puede dudarse que el Presidente ruso ande bien orientado.
Por Óscar Medina ;-