viernes, 8 de enero de 2016

El zika a las puerta

 Por Claudio Acosta ;-
Si por la frontera con Haití, tácita y sobreentendida pero nunca respetada, entra absolutamente de todo sin importar que se mida en  libras, kilogramos o toneladas, hay que dar por un hecho que nada impedirá la entrada de algo tan pequeño como el virus del zika, que  según infectólogos dominicanos y haitianos ya se encuentra en el vecino país. Las autoridades de Salud Pública, sin embargo, se niegan a dar por cierta esa o cualquier otra versión  que no salga de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), por lo que no moverán un dedo hasta que esa información no sea confirmada en su página web.
De todos modos se supone que el país se encuentra en  alerta máxima y preparado para la inminente llegada del zika, cuyos síntomas, según los especialistas, se parecen mucho a los de la chikungunya. Y si digo se supone  es   porque la experiencia nos ha enseñado que en este país no puede darse nada por sentado o sabido,  y el mejor ejemplo son los problemas que enfrentan los médicos   para diagnosticar el dengue  de manera correcta a pesar de que se trata de   una enfermedad endémica con la que deberían estar hace tiempo familiarizados. Porque lo que se dice en  los hospitales es que las autoridades de salud no les han orientado sobre la metodología a seguir para confirmar el diagnóstico del zika, ni han dicho dónde enviar las muestras que se tomen cuando haya alguna sospecha sobre el virus. ¿Cuesta creerlo, verdad? Pero somos así y así somos, y lo peor del caso es que con demasiada frecuencia parecería que no nos interesa cambiar.  Resignados a ser lo que somos, y sabiendo  que una vez se encuentre en Haití no hay forma de impedir la ingrata visita del zika, hay que rogar a Dios  que las quejas de los médicos y las declaraciones  de directivos del CMD afirmando que nuestro  sistema de salud no está preparado para manejar el virus sean una exageración sin fundamento o  producto de un exceso de celo  comprensible en las presentes circunstancias.