domingo, 20 de diciembre de 2015

Jóvenes asesinos

Tras horas de tiroteo y un deficiente despliegue
policial, Brenda Ann Spencer se quedó sin
munición y los agentes del cuerpo de SWAT
de San Diego pudieron alcanzar su casa.
Por Matías Modesto Del Rosario Hijo ;-
En la navidad de 1978, Brenda Ann Spencer (nacida el 3 de abril de 1962, en San Diego, California Estados Unidos). Recibió como regalo de sus padres, un rifle calibre 22, con mira telescópica y 500 municiones, decidió utilizar el arma en su escuela en enero de 1979, hiriendo a 8 niños y matando a 2 profesores que intentaron evitar la tragedia. Fue declarada culpable de dos asesinatos y asalto con arma mortal y condenada a cumplir un mínimo de prisión de 25 años o  hasta cadena perpetua en una institución penitenciaria para mujeres en Corona, California.
Spencer no será elegible a una posible audiencia de libertad condicional hasta el 2019. Graham Frederick Young, (nacido el 7 de septiembre de 1947-1 de agosto de 1990) tenía una extraña fascinación por los venenos y los químicos, y de pronto su familia comenzó a ser víctima de muertes extrañas. Primero su padre enfermó, luego su madrastra y su hermana cayeron en cama, todos compartían los síntomas de diarrea, vómitos y dolores corporales.
En 1962, la madrastra de Young murió por envenenamiento. Fue sentenciado a 15 años de confinamiento en el Hospital Broadmoor, una institución para criminales mentalmente inestables. Nueve años después, las autoridades del hospital, liberaron a Young alegando que estaba “completamente recuperado”. Sin embargo, durante sus años en prisión, Young había estudiado mucho sobre medicina e hizo varios tests, aumentando sus conocimientos sobre los efectos de los venenos en el cuerpo humano, tomando como conejillos de indias a varios internados del hospital, como así también a muchos miembros del personal hospitalario a los que dejó con algunos problemas de salud. Mary Flora Bell, (nacida el 26 de mayo de 1957 en Inglaterra, Reino Unido), fue encarcelada por estrangular a un pequeño, junto a su amiga Norma Bell, pero la policía las dejó en libertad porque declararon que había sido un accidente; meses más tarde, ambas niñas asesinaron nuevamente a un pequeño de tres años llamado Brian Howe, en esta ocasión, Mary Bell escribió con una navaja en el estómago del niño la letra “M”, y además cortó su cabello y sus genitales.