martes, 8 de septiembre de 2015

Sobre alianzas y pactos políticos

Es importante para el debate y elevación de la cultura política, establecer los elementos que tipificaron hasta ahora, la política de alianzas de partidos políticos en los procesos electorales y políticos,  en el tramo democrático iniciado a raíz del ajusticiamiento del tirano Trujillo en 1961.

Habiendo sido el Partido Revolucionario Dominicano, la organización principal del accionar político social del país, se torna imperioso analizar las alianzas de este  partido con otras fuerzas, como única vía de ilustrar y comprender la naturaleza de las mismas y sus consecuencias.

En las elecciones del 20 de diciembre de 1962, el PRD que postuló al profesor Juan Bosch  a la Presidencia de la República, concurrió aliado a los partidos, Vanguardia Revolucionaria Dominicana y el Partido Nacional. En ambos casos se trató de partidos pequeños que se adhirieron a la candidatura de Bosch, ante su pujanza y evidente aprobación mayoritaria de las masas en ese torneo, ya que la lucha electoral estuvo polarizada entre el PRD y la Unión Cívica Nacional.

En la lucha por la restitución de Bosch, derrocado a los siete meses de su ejemplar y ética administración de Gobierno, el PRD concertó una alianza con el Partido Revolucionario Social Cristiano,  que se llamó el “Pacto de Río Piedras”, en Puerto Rico, donde Bosch estaba exilado. Este “Pacto” suscrito el 30 de enero de 1965 estableció la unidad de las dos organizaciones, el PRD y el PRSC, para luchar por el retorno de Bosch y de la constitucionalidad. En este nuevo caso, el PRD era la organización fuerte, y el PRSC, débil cuantitativamente, aunque influyente en sectores importantes  del país.

Durante la Revolución de Abril de 1965, el gobierno de Caamaño produjo una alianza coyuntural, en los hechos, del PRD, el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, y el Partido Revolucionario Social Cristiano. Estos tres partidos fueron los que tuvieron representación en ese Gobierno, a nivel de consulta y participación oficial. En la defensa de la Patria, organizaciones revolucionarias de izquierda, como el Movimiento Popular Dominicano y el Partido Socialista Popular, jugaron un papel destacado.

 El PRD fue el partido fundamental de la Guerra de Abril, el gabinete de Caamaño, escogido por Bosch, estaba integrado por perredeístas casi en su  totalidad, por lo que el PRD concertó la unidad en los hechos, sobre la base de su fuerza mayoritaria, hasta el grado de que le tocó al gran José Francisco Peña Gómez, ponerle fin al conflicto de abril, con su trascendental intervención en el gobierno constitucionalista, donde planteó la necesidad  de aceptar la propuesta de la OEA, del gobierno provisional de Héctor García Godoy para procurar una salida política al estancamiento de la guerra, a pesar de que, ni el 14 de Junio, ni el PRSC, ni Caamaño estuvieron de acuerdo.

En el año de 1974, cuando el “Acuerdo de Santiago” desafió el terror en campos y ciudades, el PRD postuló como candidato vicepresidencial, al general Wessin y Wessin, quien había sido el adversario más importante de la Revolución de Abril. Esa alianza táctica, con la finalidad de sacar del poder al doctor Balaguer, se dio sobre la base de aceptar al PRD como la fuerza dirigente del proceso, jamás como sector endeble o subordinado.

En 1978, el PRD derrotó al “invencible” doctor Balaguer, unido al  partido, Alianza Social Demócrata, partido pequeño pero que sirvió para sumar miles de votos a la candidatura del PRD y evadir la represión oficialista de la compra de votos. De nuevo el PRD como fuerza dirigente en la alianza electoral.

En 1990, con el PRD dividido entre el sector liderado por Peña Gómez y el sector de Jacobo Majluta, y ante la necesidad de impedir la reelección de Balaguer, tanto Peña como Majluta, le propusieron al PLD, su respaldo electoral, pura y simple, sin candidaturas ni canonjías, a cambio  de iniciar un proceso político de cambios sociales. El PRD, en sus dos facciones, en caso de aceptar Bosch, no habría quedado  subordinado al PLD, ni el PLD asumía ningún tipo de compromiso con Peña ni con Majluta. Habría sido la materialización de la unidad desde abajo, contra la corruptela y el continuismo. Un auténtico acto de patriotismo. Esa es la diferencia fundamental con las alianzas del presente, que se ejecutan desde arriba, para reelegir a los que están arriba, ajenos esencialmente  al PLD de finales de los años 80 del siglo pasado. Luego, bajo el “Acuerdo de Santo Domingo”, el doctor Peña Gómez concertó una alianza con varios partidos en 1994 y 1996, incluso produjo una alianza con el sector disidente del Partido Reformista, encabezado por el Lic. Fernando Álvarez Bogaert, pero siempre subordinado este sector, a la hegemonía del PRD, nunca la inversa.

El PRD nunca había pactado en inferioridad de condiciones frente a ninguna organización política de oposición o de poder. Es importante esclarecer este hecho, por algunas confusiones creadas con el pacto del PRD con el PLD. Esta alianza se produce desde la  más extrema debilidad política, que jamás tuvo el PRD y desde la mayor concentración de poder legal, político y social que jamás tuvo gobierno alguno, a excepción de la dictadura de Trujillo. Los resultados y consecuencias históricas están por verse. No hay que desesperarse.
Por Tony Raful ;-