lunes, 1 de junio de 2015

¡Las crisis son oportunidades!

La crisis, a propósito de la reforma constitucional para la repostulación del presidente Danilo Medina, presentó al PLD al desnudo, mostrando sus debilidades e incapacidad de futuro.
Es duro aceptar esa cruda realidad, pero es la única forma de empezar por entender y asumir las causas de esta crisis que ha sacudido a la organización en el poder. La sacudida se ha sentido en el Estado y la sociedad, precisamente por su fortaleza partidaria que lo mantiene en el poder.
Debemos, sin embargo, recordar aquella expresión: “Las crisis son oportunidades”. Aunque Albert Einstein tiene una más amplia, cuando dice: ¨No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo (...) La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura.
Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias (...) Quien supera la crisis, se supera a sí mismo sin quedar superado (...) Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia (...) Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos”.
Parecería que la crisis en el PLD queda solucionada con los 15 puntos acordados bajo firmas de los miembros del Comité Político. No es así. Esos puntos son para darle salida a la crisis, pero las causales están ahí. De esos puntos el 6, relativo a posponer la culminación del Congreso Norge Botello para el último trimestre del 2020, constituye el de mayor trascendencia para la organización. Este punto se refiere a la aplicación de las resoluciones aprobadas en 15 áreas partidarias para su innovación y modernización.
El PLD ha podido gobernar con excelentes resultados porque la crisis no afloraba y no alcanzaba a las instituciones del Estado.
Importa ahora asumir los factores que originan la crisis y dar pasos a nuevos ciclos de evolución organizacional y en su pensamiento, para estar en capacidad de responder a grandes problemas nacionales. Recordemos en este momento de la vida partidaria aquello que repetía Bosch, a propósito de la dialéctica, “no hay nada viejo que no tenga algo nuevo, ni nada nuevo que no tenga algo viejo”.
Efectivamente, es responsabilidad de los actuales dirigentes de la organización crear las bases estructurales de real funcionamiento y apoyar para provocar una masiva formación política de nuevas generaciones, los cuales son cientos de miles de jóvenes que están por surgir como dirigentes políticos, colocándolos en niveles adecuados de modernidad partidaria.
Hemos modernizado la estructura física y económica del país, pero arrastramos más de 3.5 millones de excluidos sociales, muy malos servicios en salud, educación, energía, seguridad ciudadana y otros.
La gobernabilidad y crecimiento del PIB han servido para crear riquezas, pero los capitales creados no aportan al país ingresos fiscales para que el Estado disponga de los recursos a los fines de llevar adelante esas políticas públicas de inclusión social y calidad en los servicios públicos. Más bien el 14% del PIB, que es la presión tributaria, tiene un alto componente aportado por el pueblo.
Estamos gobernando para los ricos, debemos aprovechar para consolidar nuestras posiciones progresistas y de centro izquierda. Esta crisis es una oportunidad.
Por Franklin Almeyda ;-