viernes, 5 de junio de 2015

"El Hombre del Maletín"

EL RATÓN.- El vocero de los diputados del PRM había anunciado una bomba que estremecería los cimientos de la República. Diría en la sesión del pasado martes de la Cámara de Diputados los nombres de funcionarios que invitaban legisladores a sus despachos, con el propósito de que éstos vendieran sus votos a la reelección. Prometió y cumplió, solo que como el cuento chino, la montaña parió un mísero ratón. La denuncia se quedó dando vueltas en el aire y nunca aterrizó. Las identidades no eran las que se esperaban, pues en el caso del ministro de Economía, éste maneja papeles, pero no efectivo. Además, se le sabe contrario a Leonel Fernández, algo que no disimula, pero no puede contársele entre los principales gestores o promotores de la nueva postulación de Danilo Medina.
Está con la reelección, sin dudas, y fue uno de los 23 miembros del Comité Político que estuvieron de acuerdo con el sometimiento del proyecto de convocatoria. Pero al César lo que es del César. Era aspirante a la nominación, y viendo la situación que se originaba, sencillamente se quitó del medio…
LA VARIANTE.- La fallida denuncia del vocero de los diputados del PRM tuvo su malicia, evidentemente, pero no debe pasarse por alto el cambio o la variante. La costumbre era que El Hombre del Maletín hiciera acto de presencia en las cámaras, y en los pasillos, pero en particular los baños, llevara a cabo transacciones claves para la aprobación o rechazo de proyectos de ley importantes. Ahora Alá no estaría yendo a la montaña, sino la montaña a Alá. El malo no sería El Hombre del Maletín, que no iría a comprar, sino el vendedor, que llevaría su mercancía a domicilio. Ahora todo se hace a la manera delivery. La modalidad, incluso, podría ser más segura o con menos riesgo, porque senadores y diputados siempre andan detrás de funcionarios, y hasta se quejan de que estos no los reciban. Así, la cita o la reunión no serían sospechosas, y se presumiría inocencia. La reelección, por lo menos en el acercamiento y trato con legisladores, cubriría la forma. Que no era lo usual antes…
LA HISTORIA.- En días pasados se calentó la pista porque vieron juntos y sentados a una misma mesa a tres personajes de la historia: un legislador, un reeleccionista que administra y un hombre de maletín. Cada uno llegó por su lado, y quisieron dar la impresión de una feliz coincidencia, de que se habían pechado y aprovecharon para ponerse al día. Solo que ya los niños no se entretienen con el bobo, y hasta Mafalda se sorprendería ante la agudeza de sus iguales. La sospecha, por tanto, estaba como flecha en el aire, y no era posible una cita en público sin salir herido. O el congresista, o el hombre del maletín, o el funcionario. Eran historias urbanas, solo que con los medios de ahora no podían quedarse en núcleos pequeños, sino llegar a grandes masas. El periodismo ciudadano tiene entre sus virtudes, que las informaciones no solo van lejos, sino con rapidez. Y no solo reproduce, sino que fabula. Se cuenta lo mismo de muchas maneras. El encuentro de marras, que fue en un restaurante de la avenida Tiradentes, cambia de nombres y de lugar cada semana…
¿SÍ O NO?.- Si hubo o no hubo pago será una cuestión que no podrá decidirse como el “ser o no ser” de Shakespeare, que tiene siglos y todavía sigue como dilema en las tablas. El vocero de los diputados del PRM contra ciento cuarenta y ocho o cuarenta y nueve de sus colegas, incluyendo dos de sus compañeros. Ahora quiere que el Procurador General de la República lo llame para dar más detalles. ¡Oh! ¿y no tuvo la sesión de la Cámara de Diputados y audiencia nacional en dos canales el pasado martes? Obviamente quiere distraer la atención de lo principal: la reelección pasó, y pasó con votos suficientes. Incluso, que las votaciones fueran tan sobradas, da que pensar, pues en lo que se aclara el escarceo del dinero, queda el hecho singular de que la aprobación no fue individual. Un diputado sí, el otro no. La decisión fue de bancada, de conjunto. Todos los del PRD, y del PRSC, y del PLD, excepto un renunciante de este último. Si les dieron, si cogieron, a ninguno se puede castigar, pues no violentaron la línea partidaria…
Por Orlando Gil ;-