sábado, 28 de febrero de 2015

Danilo: lo hecho y lo reclamado

El Presidente Danilo Medina se esforzó ayer por destacar el impacto social y económico, actual y proyectado, de las iniciativas adoptadas por su gestión en 2014, y para reafirmar los términos del proceso de regularización de extranjeros, pero sin aludir las graves ofensas cometidas en Haití contra símbolos dominicanos. Con cautela, el mandatario dejó insatisfechas las expectativas, infundadas por cierto, de quienes esperaban que incluyera, aunque fuera de manera tangencial, argumentos relacionados con la campaña que pretende seducirlo para la postulación por un nuevo período de mandato.
La médula de su alocución de rendición de cuentas se centró en su esfuerzo por poner la economía al servicio de la gente a través de la inversión en educación, salud, creación de empleo, erradicación del analfabetismo, combate de la pobreza, protección de la primera niñez y los envejecientes, expansión y mejora de la infraestructura vial, socialización del crédito, fomento de las pequeñas y medianas empresas e impulso al campo, entre otros aspectos. En varias partes de su discurso invocó el argumento de haber cumplido muchas de las promesas que hizo a los ciudadanos al asumir el mando, y su reconocimiento de que falta mucho por hacer.
De manera que denotaba su optimismo y satisfacción por los resultados, destacó el alto crecimiento económico del país en relación con el promedio regional, el auge del turismo y los nuevos proyectos que involucran a Bahía de las Águilas y el Sur Profundo, el auge de la inversión extranjera directa, el impulso dado por las zonas francas a la creación de empleos y las exportaciones, el alcance benigno de iniciativas como la compra de nuestra deuda con Petrocaribe, los progresos hacia la solución del problema eléctrico y el estado actual de las gestiones por un pacto eléctrico.
El Presidente, aunque enfatizó en el tema de la transparencia y el manejo honesto de los recursos del Estado, evadió referirse a insistentes críticas de algunos sectores por lo que entienden es una actitud blanda de su Gobierno ante supuestos actos de corrupción de la gestión anterior y actuales. Del mismo modo, valoró positivamente la mejora de la seguridad pública y la contribución del servicio 9-1-1, pero dejó fuera de su inventario el estancamiento en el proceso de transformación que requiere la Policía. Sin duda, el mandatario hizo un gran esfuerzo por evitar que, en el actual contexto, su discurso pudiera ser objeto de interpretaciones políticas.