CURIOSO.- Despierta curiosidad que la última encuesta Gallup, o la
entrega que hace el periódico Hoy, recomponga el panorama electoral de
cara al 2016. Los números son los números, y lo más natural es que
cambien al paso de los días. Pero ¿qué decir del escenario, que no
recrea y da por definitivo? Tres fuerzas principales, y no hay espacio
para más nada. Cinco candidatos virtuales, y ya. No basta que otros se
presenten, y menos que arreen. El caso intriga, pues hay 26 partidos
oficializados, y más o menos cinco solicitudes y – posiblemente -- otros
tantos grupos en formación.
Esto es, que la percepción de Gallup no es
la misma de incontables aspirantes, ni se compagina con el afán por
diversificar el mundo de la política dominicana. PLD, PRM y PRD. Danilo
Medina, Leonel Fernández, Luis Abinader, Hipólito Mejía y Miguel Vargas.
Un círculo demasiado cerrado, un club muy exclusivo, que no toma en
cuenta los abanicos de mano con que se echan fresco los grandes.
El PRD, por ejemplo, saca de juego al PRSC, ahora que este pensaba montar su propia cabeza de playa…
EL JUEGO.- La
situación luce interesante en un país donde nadie se rinde
políticamente, y se tiene la creencia de que “no irán lejos los de
alante, si los de atrás corren bien”. El problema es que no hay pista, y
pocos caballos y menos jinetes. Si fuera así, la realidad sería otra.
La política dominicana, al reducirse, sería fácil de llevar. Como comida
rápida. Habría menos de todo: competencia, ruido, costo, resultado,
aunque sí se afectaría de muchas maneras la democracia. Lo bueno es que
nadie protestó la evidente discriminación, o el craso olvido. ¿Qué fue
lo que cambió, la forma de medir, el temperamento político, la
circunstancia del país o el orden de las cosas? La mudanza de ánimo más
que obvia, sin que sean claras las razones, y por igual los intereses.
Ahora falta saber a quién o a qué beneficia ese juego entre tres, mucho
más que se abre la posibilidad de una segunda vuelta. No debe olvidarse
que Fernández ganó dos veces en una sola ronda e igual hazaña logró
Medina…
LAS LECTURAS.- El fenómeno Danilo Medina demanda
más de una lectura, y no solo lineal, o con los espejuelos de la
reelección, pues se verían las letras, pero no las ideas, y tampoco las
actitudes. Por ejemplo, la mayoría quiere al presidente Medina, pero no
es por gracioso, sino porque el sentido común no encuentra por parte
otra opción. Esa mayoría no cree que los grupos de oposición puedan
constituirse en alternativa de peso. Y la encuesta explica y justifica
ese ánimo de calle. PRD y PRM no cambia nada. Ni juntos ni separados
preocupan o meten miedo. La división no es real, aunque sean diferentes
siglas. Lo que sí es real, innegable, es la división del voto. Y también
la pérdida del potencial que en ocasiones lo llevó a la victoria. Si
los perredeístas cierran el camino, allá ellos con su irracionalidad. La
población tiene que cuidar a sí misma y reaccionar ante la posibilidad
del Otro. El Otro es Fernández. ¿Cómo un ganador en primera ronda en dos
ocasiones ahora presenta números que obligan a una segunda? La fuerza
que tumba a Fernández es la que levanta a Medina…
EL ALMUERZO.-
Leonel Fernández, por mucho que se esfuercen sus seguidores, no es ni
la horma de los zapatos que lo llevaron a ganar en el 2004 y el 2008.
Lo del 1996 no hay que mencionarlo, porque –sencillamente-- fue otra
cosa. Nadie sabe qué es lo que toma ahora, pero se le ve más contento.
Como si hubiera bebido agua del pozo que antes solo sus súbditos. Lo de
San Francisco de Macorís, por ejemplo. Quiso superarse a sí mismo en
relación con lo que semanas atrás logró en San Souci de la capital. Y
así seguirá, pues quiere convencer a propios y extraños que es El Líder.
Sin embargo, pierde de vista la reunión de esta semana en La Cucina de
tres de los compañeros que le disputan la nominación. La gente sabe que
en ese restaurante se juntaron Reinaldo Pared, Francisco Javier García y
Temístocles Montás, pero no se imagina, ni siquiera remotamente, que
fue a instancia de un designio superior.
Después que Fernández se lanzó, y con él no hay nada que buscar, Pared,
García y Montás solo tienen ojos y oídos para Medina. Si hay maná, no
vendrá del cielo, sino del Palacio Nacional…
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