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miércoles, junio 09, 2021

El “desinquieto” Waldo Ariel

He estado revisando en estos días cuál ha sido el comportamiento de los colegios médicos, al menos a nivel regional, en medio de la pandemia del coronavirus, y el resultado ha sido que esas organizaciones han asumido un compromiso fundamental para luchar contra la tragedia global.

Y es lógico que así resulte. Los médicos son como la infantería de un ejército en combate, es decir, los que luchan cuerpo a cuerpo con el enemigo en el terreno de las hostilidades, siendo los héroes de las victorias, aunque generalmente también suelen ser los mártires.

En el caso de los médicos, son la parte esencial en el combate de la pandemia, y junto con otros profesionales de la salud luchan cada día en condiciones humanamente terribles, con las precariedades propias de un sistema que tiene muchas limitaciones, falta de recursos y otras dificultades que hacen de este trabajo una odisea.

Además, los propios médicos se exponen permanentemente al contagio, con el lamentable resultado de muchos de ellos fallecidos a causa de COVID-19, lo mismo que enfermeras y otro personal del área.

Es decir, que nadie como ese personal se enfrenta cada día a carencias, dificultades, precariedades, pero sobre todo al peligro.
Sin embargo, todo este esfuerzo, esa entrega, ese exponerse puede ser estropeado por el gremialismo tozudo del doctor Waldo Ariel Suero, reiterado presidente del Colegio Médico Dominicano.

La lucha del doctor Suero, esta vez librada contra las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS), posiblemente es justa. Lo que la hace impopular es el momento de terribles angustias por el que atraviesa la familia dominicana a causa de la pandemia y sus efectos demoledores.

Una lucha que, por demás, a quienes afecta es a los afiliados a las prestadoras de un servicio que no es opcional, pues cuando las personas necesitamos la atención de un médico, no tenemos que pagar las consecuencias de un conflicto entre partes.

Es decir, se necesita ver un médico y en ese momento es cuando se hace uso de una protección de salud por la que se ha pagado por adelantado a la ARS como intermediaria entre el paciente y facultativo.

¿Y qué decir de las amenazas del CMD de paralizar los hospitales de todo el país como derivación crítica del conflicto con las ARS? No hay que analizar mucho para concluir cuáles serían las consecuencias de una acción semejante.

Suponemos que esa amenaza es solo un recurso del aguerrido presidente del CMD para negociar desde una posición de fuerza con su contraparte en el conflicto y que no llegaría a realizarse. Sería el punto máximo de la insensatez.

Por Nelson Encarnación ;-
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