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sábado, febrero 29, 2020

Sobre el “trabucazo”

El pueblo – gente de todas las edades, no solo la juventud- en su mayoría luce indignado y dispuesto a procurar un cambio de rumbo en el país. Las muchas cosas malas que se han ido acumulando y la infinidad de buenas dejadas de hacer han despertado a un gigante dormido, por momentos con apariencias de ser indiferente o de esta indefenso. Que la iniciativa del “destape” o el empoderamiento parta de gente joven es bueno y estimula, pero siempre y cuando no asome el fantasma de los prejuicios o las exclusiones sin sentido.
El protagonismo, que no es garantía de una mayoría para asegurar el éxito en política, no es buen consejero. Por ejemplo, se cae de la mata que los bríos propios de la poca edad tienen que ser acompañados de la experiencia, la prudencia que dan los años y del respecto por la diversidad. Prendida la chispa joven en la Plaza de la Bandera – y sin la aparición de celo por el espacio- era indispensable la estrategia y la orientación política para garantizar el norte a seguir y los pasos a dar en firme. De entrada, los primeros jóvenes congregados frente a la sede de la JCE pedían “otra Junta”, ignorando lo que eso implicaría. Por suerte, lo fueron entendiendo.  El disgusto y la indignación de muchos, por diversas razones, no son exclusivos de jóvenes y de artistas, ni tienen colores partidarios. De hecho, al inicio de la exitosa iniciativa se vio por el lugar a mucha gente que hace vida partidaria, en señal de apoyo, no en promoción personal. Pero el temor al desplazamiento o que los partidos quisieran capitalizar la protesta dio lugar a un desplante innecesario a conocidas figuras de la política y del arte, como a Luis Abinader y a Fernando Villalona. Pero también a que la oposición, centrada en el PRM, en la Fuerza del Pueblo y sus respectivos aliados, cambiara la ruta el anterior domingo, y marchara con sus tropas multicolores desde la 27 con Gómez hasta el Altar de las Patria. Creen los jóvenes que no necesitaron a los políticos en su exitosa jornada, pero se equivocan. Ese domingo, con los jóvenes “de negro” marchando junto a la oposición política, el “bulto” hubiera sido más grande. Y este 27, con los jóvenes y la gente de los partidos políticos (incluidos los legisladores de oposición ausentes en el discurso del presidente Medina) el “trabucazo” en la Plaza de la Bandera hubiera surtido mayor estruendo, que de por si fue grande. “La verdad” sobre el 16 se sabe, no el culpable. Este no se sabrá, pero ya lo que importa es salir bien y evitar repetir la historia. Y no “mediadores” que son jueces y parte (¿).
Por Luis Encarnación Pimentel ;-
encar-medios@hotmail.com
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