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martes, agosto 20, 2019

Se cayó el antifaz

No es mentira para nadie que desde un tiempo muy prolongado el país ha estado sumergido en un clima político bastante intenso, convulsivo y delicado. En la actualidad estamos atravesando una de la coyuntura política más espantosa y tenebrosa en toda nuestra historia.
La difusa manera de como recientemente se viene ejerciendo la política y los métodos que se aplican en aras de lograr las metas estipuladas, han dejado a muchos asombrados y perplejos, ya que cada vez, se pierden más y más, los parámetros y límites establecidos. Los últimos eventos políticos que se han escenificados en el país no han sido más que un claro espejo de la realidad que vivimos hoy por hoy.

La situación se torna muy preocupante, debido a que el pueblo ha sido claro y preciso en sus necesidades y aspiraciones, y por el contrario, vemos como algunos actores políticos hacen caso omiso a ese reclamo colectivo, y cada día, se empecinan aún más, en imponer una agenda con el único y exclusivo objetivo de lograr beneficios propios, sin importar el precio que tenga que pagar la nación en el corto y mediano plazo.
Estos tipos de acciones, sin lugar a dudas, que han puesto de manifiesto ante los ojos del pueblo, la ambición desmedida de poder por parte de algunos sectores. Y lo más preocupante de todo esto, es ver como la población cada vez más va perdiendo la confianza en el sistema de partidos, que de por sí, ya luce fracturado y desgastado debido a los niveles mercantilista que lo han llevado parte de sus cúpulas; quienes se han convertido meramente en comerciantes políticos en lugar de ser centinelas y propulsores de una mejor nación.
La democracia, la institucionalidad y el sistema de partidos viven uno de sus mayores desafíos en estos momentos. No es mentira para nadie que las acciones y pasos que se están dando debido al interés y a las ansias desmesuradas por el poder y sus mieles, de seguir en la dirección que van indudablemente que lacerarán de forma drástica nuestro presente y futuro al menos que la situación cambie de rumbo.
La agenda oculta que algunos sectores pretenden a toda costa ejecutar, y los hilos que se tejen detrás del escenario de los sucesos políticos recientes, definitivamente que tienen un interés claro y definido en los objetivos y metas a alcanzar por los mismos. No es mentira para nadie que estos afanes desmedidos por mantener y controlar el poder han creado una nebulosa que ensombrece significativamente el clima político y por ende la democracia.
La falta de honrar la palabra y desconocer acuerdos, al igual que, imponer mediante el poder mayoría mecánica en las tomas de decisiones vulnerando la institucionalidad, son acciones que no crean confianza en el pueblo, ni mucho menos son paradigmas a seguir. La política no puede verse pura simplemente como la lucha y permanencia del poder ya que esto sería incurrir en un gravísimo error, ya que su objetivo fundamental es estar al servicio de la gente respondiendo con responsabilidad, entrega y ética en aras de resolver y satisfacer sus demandas y problemas.
Es deplorable que acciones políticas que ya se creían superadas vuelvan a resurgir creando un estado de incertidumbre e inestabilidad a lo que tanto nos ha costado ir construyendo a base de sacrificio y entrega, nuestra gran República Dominicana.
De algo, si pueden estar seguros, y es, que el tiempo pone todo en su lugar y quienes han estado del lado correcto de la historia jamás han sucumbido.
Podrán tratar de confundir, tal vez de avasallar, creerse dueños absolutos de la verdad e inventar cosas que nadie nunca creerá, pero lo que no podrán evitar, es que el pueblo despertó y se empoderó, y que en esta fiesta de disfraces el antifaz se cayó y más vergüenza da recogerlo que dejarlo en el suelo.
Por Iván Canals ;-
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