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martes, noviembre 27, 2018

Elecciones del 2020

UNO- LA DIFÍCIL LETRA CHIQUITA.- De tanto revisar la Ley de Partidos buscando trampas, se les agotó la vista y no pudieron leer la letra chiquita. La letra chiquita, ahora se descubre, no solo es clave, sino contrariedad. Los gritos no se oyen, pues no hay a quien llorarle, pero las dificultades abruman y posiblemente cambien el orden político. La experiencia de la aprobación de primarias, por ejemplo. En el PLD fue un salto con garrocha, en el PRM un deslizamiento. El PRD, aunque se conocía su decisión, al asumir las abiertas se interpretó como sumisión.
El PRSC se salió de la fila y ni primarias, ni simultáneas ni organizadas por la Junta Central Electoral. Quienes creyeron que los cuatro grandes adoptarían primarias, no identificaron adecuadamente las señales de la cúpula reformista. Esta decidió convención de militantes, que es como decir la Vieja Belén. PLD, PRM y PRD resuelven el 6 de octubre. El PRSC el 20. La diferencia en el tiempo sería de 14 días, pero no hay dudas de que la barca se controla mejor con convención. El solo hecho de que no haya árbitro y los reformistas se libren a sí mismos, lo explica todo. La genialidad de Quique Antún en movimiento. Usa bate corto, pero hay que jugarle en la zona de seguridadÖ
DOS- LA RESERVA DEL 20 %.- El PLD tiene su Bloque Progresista y en cualquier circunstancia esa alianza electoral podría renovarse automáticamente, manteniendo los mismos términos. Existen disgustos, e importan poco, pues ni siquiera se toman en cuenta las quejas y menos se remedian. Aventurar por fuera tampoco sería una carta a jugar, ya que los satélites, en vez de crecer en el gobierno, se disminuyen. No tienen plantas ni luces propias. Las pequeñas partidas del Presupuesto los adormecen y hasta roncan en las noches de calor. Ahora, el partido que no tenga coalición y deba conformar una para competir en las elecciones del 2020, tendrá serias dificultades con la reserva del 20%. ¿Cómo repartir, cómo dar, con una oferta tan exigua? Eso de que todas las posiciones de arriba hasta abajo deben escogerse mediante primarias, abiertas o cerradas, crea una situación imposible de superar. A menos que se viole la Ley, y se supone que la Junta Central Electoral estará atenta, o que los afectados podrían replicar y acudir al Tribunal Superior Electoral. Tal vez haya que ir pensando en maneras  de solventar lo crucial, pues sería la peor desventaja que un partido pueda preservar su conjunto, el que le garantiza poder, y otro deba conformarse con lo que tenga. Lo que a su vez podría resultar poco...
TRES-  LOS RIESGOS DE CAMPAÑA.- La Junta Central Electoral no ha puesto un huevo como gallina después de cantar como gallo respecto a la campaña adelantada. Lo que se observa todos los fines de semana, sin embargo, da que pensar. Los aspirantes a posiciones diversas, desde la presidencia de la República hasta director de distrito, se afanan con tanta premura como si los comicios fueran mañana. Ninguno considera que falta mucho para el 2020, sea febrero o mayo, y todos se comportan como bateadores desesperados en el home. Las amonestaciones fueron cosas de un día y el reglamento todavía no se completa. ¿Está el órgano en condiciones de perseguir precandidatos e incluso aplicar las penalidades contempladas en la Ley de Partidos o las que puedan preverse en la Electoral? Fuera bueno que se volviera al texto y se evitaran los riesgos, algunos terribles, como no inscribir la candidatura. No convendría al proceso que se tomaran medidas tan drásticas, pero tampoco aprovecha al mismo proceso que la JCE sea desconocida en su poder reglamentario o dominio del orden. Incluso ese olvido se torna colectivo, y no es falta de un sector político, sino de todos. Los grandes, los pequeños, y hasta los sin acreditación. Núcleos que no han sido legalizados...
CUARTO- GALLO TAPADO.- La situación en el PRM parece resolverse con Luis Abinader e Hipólito Mejía, aun cuando Wellington Arnaud anda afanoso arando la tierra.  Bueyes escasos, el terreno impropio para más de dos cosechas, pero - dice la gente - que la peor diligencia es la que no se hace. Aunque todos, Abinader, Mejía y Arnaud, no debieran olvidarse de David Collado, y no debieran  porque las encuestas no lo hacen, y además porque tiene demostrado que es un político de resultados. Todavía no se sabe, es un estudio pendiente, cómo ganó la alcaldía de la capital, en tan poco tiempo y contrariedades en su partido. Si hubiera sido por el PRM no cruza la meta. ¿De dónde el designio y los apoyos imprevistos? Tiene su palacio, el Consistorial, pero sus adláteres no creen que sea suficiente. Y  su potencial, si no atemoriza, provoca recelo. Incluso se cuenta que la razón de primarias cerradas no fue tanto Mejía como Collado. Abinader y sus estrategas calcularon, y calcularon bien, que abiertas eran una invitación y una posibilidad para que desde fuera se impusiera el alcalde de la capital. La gente aparece cuando los recursos abundan, y quien sabe hacer milagro, lo realiza en cualquier instancia o circunscripción...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do

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