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martes, octubre 16, 2018

Perdió él solo

No bien se anunciaba la victoria de Xiomara Guante sobre Eduardo Hidalgo en las elecciones de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), la creatividad popular se hizo presente al proclamar que “a Hidalgo le echaron el Guante”.
Solo que al margen del chiste, y dado que los contendores eran dirigentes políticos, Eduardo, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y Xiomara, del Revolucionario Moderno (PRM), algunos analistas concluyen en que lo acontecido fue simplemente el triunfo de la oposición sobre el oficialismo. Algo que si bien es cierto, tiene otros y profundos bemoles.
Y es que sin desmeritar las condiciones gremiales, profesionales y políticas de la vencedora, quien ya había aspirado en otras ocasiones, fueron las acciones y las actitudes del propio candidato a la reelección, las que se encargaron de erosionar su fuerza y hacerlo fracasar.
En pocas palabras, la mayoría de los docentes ya no se sentían representados por una persona que con la tozudez del tremendista, extrapolaba, cual furioso boxeador, las diferencias partidarias y personales al terreno magisterial manteniendo en zozobra a todo el sistema.
Alguien para quien no valieron los llamados a concordia que las autoridades (de su propio gobierno) le hacían y cuya radicalidad no le dejaba ver todas las prerrogativas y conquistas las que curiosamente, pero ya ahora como derrotado, admite que fueron conseguidas para la educación y el sector.
Un gremialista que tampoco supo leer los mensajes sin codificación que le enviaba una sociedad en total desacuerdo con esa estéril y unilateral lucha que también era intolerante a cualquier iniciativa de cambio sin importar que la misma fuese para mejoría del proceso enseñanza-aprendizaje. Y lo que fue peor, que quitaba horas de clases a miles de estudiantes mediante una serie de huelgas que prácticamente iniciaron con el año escolar.
O sea, que teniendo en Eduardo Hidalgo a una persona con tan buena puntería para lo insensato, era obvio que los maestros independientemente a la filiación partidaria o a las líneas bajadas, no estuvieran de acuerdo con esa línea de confrontación y optaran por el cambio, aun eso fuese el mal menor. Así las cosas, la realidad es que fue el propio Hidalgo quien venció al PLD.
Por César Duvernay ;-
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