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jueves, agosto 09, 2018

Patraña es la Ley de Partidos

La corrupción reeleccionista se lanzó a fondo para implantar un proyecto antidemocrático.
Recuerdo la idea de tratar de llevar a Joaquín Balaguer a su propia legalidad, luego de que con trampas le ganara unas elecciones a Juan Bosch. Ese proyecto fue boicoteado desde el mismo PLD. Negocios turbios llevaron al peledeísta Danilo Medina a presidir la Cámara de Diputados gobernando el PRSC. Ese paso cambió el curso histórico del partido morado. Danilo Medina se contagió de ilegalidad.
El rechazo que tuvo el proyecto reeleccionista hizo ver a Danilo que para lograr quebrar la resistencia   había que jugar el juego de la democracia balaguerista, y la usó con la complicidad de Hipólito Mejía, quien se ha constituido en el versátil zapapico de las fuerzas legislativas del PRM, es sabido que en cada descalabro de la democracia interna está la gestión de Hipólito Mejía. Ocurrió en vida de José Francisco Peña Gómez y sigue hasta el presente.
La “persuasión” también abatió las esclusas del PRSC y Quique Antún parece que recibió seguridades de que su franquicia la retornará a sus manos y estará con sus antiguos compañetriotas. Su diputado cristiano Silverio, se dejó convencer por las morocotas danilistas en un momento en que el peso se devalúa y se eleva la tasa de envilecimiento.
Luis Abinader guabineó y a los ojos del público se dejó imponer una línea que le impide a la militancia decidir en los grandes temas. Pasó de abrir las puertas de par en par y entren todos, a una posición excluyente, siempre dejando a los partidos vulnerables al soborno presidencial.
El PRM se alejó de sus aliados del bloque opositor que le enrostran su política vacilante frente al real enemigo que es la reelección de Danilo Medina. Coinciden con los negocios del PRSC.
En estos momentos la mayor carga de responsabilidad cae sobre Abinader ya que todo mundo sabe que Hipólito es agente danilista, pero que el excandidato presidencial del PRM coincida con el sector palaciego en dejar la toma de condiciones a la jerarquía de los partidos excluyendo las bases, lo pone en sospecha de haber dado un traspié con lesiones en salva sea la parte.
Esta Ley de Partidos es mortaja de la democracia.
Por Alfredo Freites ;-
alfredofreitesc@gmail.com

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