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miércoles, 8 de agosto de 2018

Página Negra de la Democracia

Después de casi dos decenios, diversas consultas, comisiones y numerosas horas de trabajo, finalmente en el día de ayer, luego de que los legisladores favorecieran el informe de la Comisión Especial que estudiaba dicho proyecto, se aprobó en dos sesiones consecutivas la tan anhelada Ley de Partidos en la Cámara de Diputados.
Todos los ojos estaban puestos en los honorables diputados que tenían sobre sus hombros la responsabilidad y el sagrado compromiso de velar por los mejores intereses del pueblo y la Constitución.
Una prolongada jornada de debates e intervenciones de más de nueve horas, fueron necesarias para la impostergable aprobación de esta pieza legislativa. Ahora le corresponde a la Cámara de Senadores conocerla, donde no tendrá la más mínima dificultad para su aprobación, ya que cuenta con un amplio respaldo.
La sociedad en su conjunto aspiraba a una ley que fuera el marco normativo de los procesos electorales, y a su vez, la garantía de elecciones transparentes, equitativas, democráticas y diáfanas para el fortalecimiento de la democracia y el buen funcionamiento del sistema de partidos. Sin embargo, eso no fue así, ayer quedó más que evidenciado de que el objetivo principal de estas falsas escaramuzas; más que fiscalizar y regularizar los procesos electorales, no eran más, que pantomimas que sirvieron como vehículo para que sectores avanzaran en sus propósitos inmediatos, haciéndose trajes a la medida sin importar, ni tomar en cuenta el respeto al marco constitucional con dicha aprobación.
El día de ayer lamentablemente marca un antes y un después. Fue un día funesto para la democracia y el país. El escenario evidenciado en la Cámara de Diputados fue desolador. Ver y escuchar de legisladores, los cuales están compelidos bajo juramento de cumplir y hacer cumplir las leyes; durante sus intervenciones motivar y justificar que aunque estaban conscientes de que esta ley contraviene la Constitución es mejor que nada, dado a que, por los menos tendremos un punto de inicio en este aspecto. Y es que los legisladores con este tipo de comportamiento dejaron mucho que desear a la sociedad; y ya basado en estos hechos, actualmente no vemos en la urgente necesidad de una inmediata transformación y renovación de la clase política, que esté acorde con las aspiraciones y expectativas del pueblo comenzando por el respeto a la Carta Magna.
No es sorpresa para nadie, que ayer se dieron pasos agigantados a la consumación del descalabro de la democracia y a la suplantación del sistema de partidos; por un sistema clientelar, el cual es capaz de llegar a la mayor de las insolencias en aras de lograr sus objetivos particulares e inmediatos, sin tomar en consideración los mejores intereses y aspiraciones de la sociedad.
Abrogar el derecho de los miembros de los partidos, organizaciones y movimientos políticos de elegir y ser elegidos por las cúpulas de los partidos, al igual, que coartar la democracia interna de los partidos como sucedió en la cámara baja, no fue más que una aberración, que sin lugar a dudas, tendrá efectos negativos en el porvenir inmediato.
Lo más triste de esta situación es que con el resultado de estos desatinos, se ha empezado a escribir la página negra de nuestra democracia que tanta sangre, sacrificio y dolor nos ha costado a lo largo de nuestra historia.
Aunque a pesar de la tormenta, vale la penar resaltar que todavía quedan muchos hombres y mujeres que sienten el deber y compromiso de ser centinelas de nuestra Democracia y Constitución dispuestos a defenderlas bajo cualquier circunstancia.
Por Iván Canals ;-
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