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martes, 8 de mayo de 2018

Partidocracia, manicomio o panteón

CUANDO LOS BUEYES NO ARAN.- La semana laboral no podía comenzar peor. Por un lado, inició con el enfrentamiento entre el procurador general de la República, Jean Alain Rodríguez, y los periodistas Julio Martínez Pozo y Danny Alcántara, implicados por el funcionario en el caso Odebrecht; y por el otro, con una crisis en el PRM, que, sumada a la del PLD, se convierte en una grave crisis institucional, porque PLD y PRM son los bueyes de nuestra democracia... “¿y para dónde va el buey si no ara?”.
En el caso de los periodistas Martínez y Alcántara, más que la solicitud del ministerio público al juez de la cosa para que proceda a investigarlos, lo que ha llamado la atención ha sido la publicación el domingo de un comunicado en el que la Procuraduría explica las razones, el derecho y autoridad que posee para proceder contra los comunicadores (sin citarlos). Pero muy especialmente ha llamado la atención y agravado el affaire, la respuesta del Procurador a un amigo de ambos, al ser cuestionado sobre las razones para solicitar la investigación contra Martínez Pozo: “Es que él (Martínez Pozo) tiene más de un año acabando conmigo en los medios”. ¡Toma ya! En esa respuesta está la naiboa del asunto, porque ella -de ser cierta-, lleva la discusión a otro nivel. Ya no se trataría de tener o no tener vínculos de sociedad o colaboración con alguno de los encartados, sino de haber “jodido demasiado” al Procurador durante todo un año y algún mes. ¡Y así no podemos, profesor, así no podemos!
PALABRAS MAYORES.- Las anteriores, digamos que son palabras mayores, porque trasladan el problema desde lo jurídico investigativo a la penalización de la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo, entiéndase, el “joder mucho”. Sin el innecesario y propagandístico comunicado del domingo, y sin ese aberrante argumento esgrimido para justificar la solicitud de investigación, la solicitud del Procurador al juez del caso -por lo menos para mí, personalmente- hubiese sido la cosa más normal del mundo, partiendo, por supuesto, de que se haga basándose en alguna evidencia, hallazgo. Y es que ni Martínez Pozo ni Juancito Pérez Vida, alias Tito, están por encima de las leyes de la República, como tampoco puede estar el Procurador por encima de la libertad de expresión y el libre ejercicio del periodismo de opinión, por más que joda y joda un periodista, pues el joder y contra joder a los funcionarios sólo tiene como límite la Constitución de la República y sus leyes.
“A LA CAZA DEL OCTUBRE MORADO”.- Mientras arde Troya, la crisis del PLD no hace sino agravarse. Pues, mientras el país presencia el show de mal gusto montado por legisladores peledeístas en la Cámara de Diputados para evitar que en el hemiciclo se aprobara el proyecto de ley de partidos con  primarias cerradas, el ex vocero del expresidente Leonel Fernández, Rafael Núñez, denuncia el montaje de una campaña sucia en su contra, para lo que -según Núñez- se estaría presionando a periodistas “de reconocida nombradía”, y todo ocurre el mismo día en que la Procuraduría de la República publica su comunicado.
¡AUNQUE UD. NO LO CREA! Así andan las cosas entre los peledeístas, mientras en el PRM Hipólito Mejía, en unas declaraciones del domingo, justifica su apoyo a la primarias abiertas, enterrando sus palabras ofrecidas al periódico El Día, el 23 de octubre pasado, donde manifestó que “le agrada el sistema de las primarias simultáneas y abiertas” (...) pero “por disciplina partidaria apoya la decisión del Partido Revolucionario Moderno de promover las primarias cerradas”. Qué hizo cambiar a Mejía su posición de obedecer la disciplina de su partido, es una buena pregunta. Lo peor es que, con su reversa, don Hipólito apuñala la menguada unidad del PRM y acaricia al PLD, por lo menos al sector de Medina. ¡Aunque Ud. no lo crea!
CUANDO HASTA LA CERVEZA PUEDE SER PRESIDEN-TE.- Nuestra partidocracia reinante juega a desacreditarse ante los votantes. El PRM evita convertirse en un partido y el PLD insiste en dejar de serlo, para solo ser una maquinaria electoral a la que, de tanto ganar siempre, la están matando “unas ganas terribles de morirse”, al punto de no escuchar al maestro: “...Es la sentencia primera, tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, pues si entre ellos se pelean, los devoran los de afuera”. Aunque el problema no es ya el PLD, ni es el PRM, sino el país en su orfandad institucional, en su crisis de credibilidad, en su debilidad democrática, justo en tiempos de posverdad y fake news, y en una patria en bandolera, donde ya hasta las cervezas pueden ser presidentes.
Por Pablo McKinney ;-
pablomckinney@gmail.com

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