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lunes, 28 de mayo de 2018

Humillación al Ejército de RD

En la semana recién transcurrida el prestigioso diario El Caribe publicó en las redes sociales un video que estremeció al país y se hizo viral, en el que se observaba a un nacional haitiano con un machete en las manos haciendo huir a dos soldados del Ejército Nacional con fusiles en las manos, cuando éstos intentaron en vano someterlo a la obediencia de la autoridad pública.

Nadie puede ser ingenuo de analizar el episodio del vídeo como un hecho aislado y sin importancia de la vida cotidiana. Ese vídeo refleja una radiografía exacta de lo que está pasando en nuestro país con el tema de la migración haitiana, que hasta hace pocos años se caracterizaba por ser dócil, obediente y respetuosa de la autoridad nacional, concentrándose fundamentalmente en sus labores en el sector de la construcción y agrícola.
Durante el gobierno del presidente Danilo Medina y bajo la hegemonía de la política migratoria establecida por el premier superpoderoso ministro de la Presidencia, Gustavo Montalvo, la actitud de los haitianos residentes en el país ha ido cambiando de manera sostenible y preocupante al irrespeto a las autoridades públicas, tanto del Ejército, Policía, Migración, entre otras dependencias estatales dominicanas.
La realidad es que la mentalidad del haitiano en la República Dominicana en los últimos años ha cambiado, dejando brotar su ancestral actitud violenta y levantisca reflejada en hechos atroces de violencia nunca vistos en territorio dominicano y de desafío a la autoridad, como el que se refleja en el vídeo del periódico El Caribe.
¿Por qué está ocurriendo este cambio de mentalidad del haitiano inmigrante?  Porque se sienten apoyados desde el gobierno y, sobre todo, por la persona a la cual el presidente de la República, Lic. Danilo Medina, le ha entregado todo el manejo del control fronterizo y la política migratoria, incluyendo interactuar con los jefes militares y las Fuerzas Armadas Dominicanas, atribuciones de mando exclusivas del jefe de Estado.
Los militares dominicanos, los policías dominicanos, tienen miedo de hacer valer la autoridad de la cual están investidos por la Constitución y las leyes, porque la línea política de arriba es que el guardia o policía que enfrente a un haitiano, legal o ilegal, será hecho preso, vejado y sometido a la justicia.  Por eso el pueblo dominicano ha visto atónito a esos dos soldados del Ejército dominicano preferir salir huyendo, humillados, que como era su deber someter a la obediencia al insurrecto nacional haitiano.
El vídeo, no sólo lo hemos visto la mayoría de los dominicanos. Aquello circulará profusamente dentro de toda la población haitiana en el país y dentro de los diez millones de haitianos que viven de aquel lado.  Está teniendo y tendrá un mensaje subliminal que alimentará su psiquis histórica de que es posible para ellos volver a dominar las tierras y las riquezas que una vez fueran suyas hasta el 27 de febrero del año 1844.
Se perdió el temor de los haitianos al Ejército dominicano, encargado de proteger nuestra frontera y nuestra integridad territorial.
La moral del Ejército dominicano con ese vídeo está en el piso; con esa acción simple e individual de ese nacional haitiano se humilló el legado de Ramón Matías Mella y Castillo. El día en que los millones de haitianos que están de este lado, en combinación con los que están de aquel lado, se logren organizar y adoctrinar, como ya lo están haciendo con ayuda externa, el pueblo dominicano despertará de su profundo sueño del que parece estar afectado, cuando ya sea quizá muy tarde para evitar una gran tragedia. A Dios que nos proteja.
Por Vinicio A. Castillo Semán ;-
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