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lunes, abril 23, 2018

Un debate muy feo

LA DESCALIFICACIÓN.- Los políticos dominicanos acostumbran descalificar o atropellar al contrario para posicionarse y lograr ganancia de causa. La nobleza en la confrontación o el respeto en el debate no abundan en estos días, aunque tal vez haya sido una falta de siempre.
La semana pasada y a raíz de la aprobación en el Senado de la Ley de Partidos, con primarias abiertas incluidas, se produjo un hecho bochornoso.
Un dirigente del PLD, Franklin Almeyda, comparó a los senadores con sus perros, y como era de suponer, y a su juicio, estos resultaron superiores, más comprensivos y obsecuentes e incapaces de un despropósito como sancionar dicha legislación. Lo primero que debe resaltarse es que, el asesor del Ejecutivo se refirió a compañeros del partido, incluyendo miembros del influyente comité Político. Lo segundo es que, los senadores no hicieron más que votar de acuerdo a su condición, filiación o convicción. El hecho fue tan chocante que el presidente de la Cámara de Diputados, Rubén Maldonado, y seguidor de Leonel Fernández, reveló a la prensa que el expresidente de la República y presidente del PLD había llamado la atención al fogoso Almeyda. Lo que significa que la cosa fue grande, ya que Fernández no es muy dado a corregir a sus parciales. Deja que cada cual se libre a su modo…
LA CORRELACIÓN.- El hecho fue importante en todos sus aspectos, pues confirma el ánimo perverso con que se maneja el asunto de las primarias abiertas. 23 senadores son menos que perros, porque aprobaron un proyecto de ley que cursaba en la cámara, contrario a otros 8 que la rechazaron, e incluso a 6 del PLD que presentaron un informe disidente.
Situación amarga y que desborda el cauce institucional. 23 senadores no tienen derecho a una opinión, pero sí los 6 u 8 restantes. Una interpretación muy acomodaticia de democracia, pero también de los reglamentos del Senado. La mayoría no vale, ni cuenta, y sí la minoría. Aunque ese no es el punto que intriga, se destaca que entre los votantes a favor hubo senadores de 4 partidos, en tanto que entre los oponentes solo de dos.
El PLD -- por razones dialéctica y personal -- se divide en dos grandes grupos. Los seguidores de Danilo Medina, por un lado, y de Leonel Fernández, por el otro. Y culpa de los peledeístas, y de nadie más, que haya más senadores y diputados de Medina que de Fernández. Además de que no es una correlación de fuerzas de ahora, cuando se discute el tema de las primarias, sino de antes. Conviene recordar que gran parte de los senadores y diputados peledeístas repiten mandato, que se reeligieron al igual que el presidente Medina en las elecciones del 2016. Ese fatalismo, si lo fuere, se corresponde con realidades propias…
ADENTRO Y AFUERA.- La misma perversidad que se da dentro del PLD, con respecto a las primarias, también fuera de sus filas. Se atribuyen virtudes a las cerradas y defectos a las abiertas. Y algo peor. Todo el que está a favor de las primarias abiertas lo hace por las ventajas que deriva del gobierno y no por convicción. Los constitucionalistas que fueron consultados por trasmano, o quisieron hacer aportes al debate, fueron víctimas del oprobio. La ciencia del derecho sale perdiendo cuando se mete en política, pues la racionalidad no tiene espacio, ni cabida, ni provecho. La decisión de la Suprema Corte de Justicia de que tanto se habla, no fue para corregir el beneficio coyuntural a determinado candidato, sino porque contravenía principios constitucionales. Ahora se toma a la Carta Magna de mampara, pero el alegato fundamental es político, que facilitaría una nueva reelección de Danilo Medina o que permitiría a los partidos influir en los procesos de selección del candidato de sus oponentes. Perversidad pura, sea que fuere o que no fuere. En esas condiciones se hace difícil discutir el problema, o buscar una fórmula de avenimiento, en el caso del PLD, o un entendimiento mayor entre diferentes fuerzas políticas para superar el impasse. Cada cual se mantiene firme en su posición, incluso afectando la fluidez institucional, pues no se quiere que las instancias públicas cumplan su papel…
EL RIGOR.- La actual situación no se sabe finalmente en que acabará, porque contrario al decir de los interesados de que el gobierno quiere imponer las primarias abiertas a fuerza de dinero o de cañón, ese no parece ser el ánimo oficial. Por lo menos del estratega mayor, el presidente de la República, que contiene a los suyos y evita los arrebatos. Aunque una cosa queda clara. El desquite viene. Se discute si abiertas o cerradas, y si se sale de ese trance, se supone que no será anulando las primarias. Cada cual las hará como crea, pero de seguro que con rigor. Y el rigor lo impondrá el PLD, que es el partido en condiciones de pasar la ley. Tiene senadores más que suficientes en la cámara alta y diputados en número apreciable para ser decisivo en la cámara alta. Un rigor podría ser la simultaneidad. Otro rigor sería la organización por parte de la Junta Central Electoral. Una cosa es el uso del padrón universal y otra el involucramiento directo del organismo. El PLD necesita árbitro, pues en el simulacro anterior hubo muertos y heridos, y no quisiera repetir la experiencia. El PRM podría mostrarse opuesto, pero las consultas de marzo y abril dejaron mucho que desear. Y las fallas admitidas fueron de organización. La entidad oficialista no puede parir por sí sola, necesita partera, y la consagrará como un deber que en el fondo sea obligación…
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do/@orlandogildice

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