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jueves, marzo 01, 2018

Pobre discurso presidencial

Danilo Medina hizo anteayer una exposición ante la Asamblea Nacional que recordó los años del reeleccionismo balaguerista. La exposición se desarrolló en un marco de decrecimiento tanto del PIB como de nuevos empleos; ofertas a futuro y la repetición de la promesa de construir obras incumplidas.
Hay que decir que la puesta en escena fue impecable, aunque hubo par de errores de protocolo que quizá fueron ex profeso.
Para evidenciar los relieves del deseo reeleccionista estuvieron los alabarderos dentro del Palacio del Congreso, actuando como monigotes que aplaudían cada dos por tres y miembros de la claque conformada por ciudadanos traídos de las provincias.
Antes de empezar la ceremonia de rendición cuentas, que en realidad es un justificado uso de una alta tribuna política, los palaciegos adornaron el entorno con carteles y personas que dejaban caer la necesidad del continuismo danilista. Millones de pesos invertidos en una decoración viva que simulaban el reclamo de la reelección.
Daba pena y vergüenza los clamorosos batir de palmas de los legisladores oficialistas que al parecer querían suplir con su entusiasmo la tozudez de Danilo de negarse a mejorar su oratoria. El presidente es un hombre de Estado. Uno de los políticos mejor formados del país con gran perspicacia y dominio de la estrategia, pero débil para manejar la comunicación de masas.
En su discurso evadió temas candentes que esperaban de su enfoque. A sus pies le han tirado las serpientes de las nominillas, los muchos casos de corrupción y la falta de persecución o su tolerancia; la precaria actuación de la autoridad ante la penetración haitiana fue débilmente expuesta, como si fuera cuestión de hombres más o menos y no la definición de una política migratoria.
La situación de la Ley de Partidos, tema que baña a todas las organizaciones políticas y que está trabada por sus intentos de imponer las primarias abiertas, fue enfocada con una exhortación a los legisladores a que la aprueben sin exponerle al país los fundamentos de su punto de vista.
Asimismo, está la cuestión del transporte. La intención de construir parqueos en los principales puntos de congestión cojea con la paralización del Metro como solución efectiva. Es en esta parte de la gestión danilista que se notan las confrontaciones. Pasan seis años del mismo Presidente de la República y es evidente el abandono del Metro porque recuerda la impronta de Leonel Fernández.
Fue un discurso para el olvido.
Por Alfredo Freites ;-
alfredofreitesc@gmail.com

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