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miércoles, febrero 28, 2018

Con la bulla a favor

FANTASMAS SUTILES.- El recibimiento “multitudinario” al presidente Danilo Medina al llegar a los terrenos del Centro de los Héroes, camino a su rendición de cuentas, se le pegará a la reelección. Reelección en tiempo de carnaval. No podría ser de otro modo si ese era el mensaje de los cartelones y el coro que se entonaba. Sin embargo, podría deberse a algo más. Informaciones de inteligencia que adelantaban la posibilidad de que se produjeran actos de protesta o de reclamo, con matices diversos y orígenes diferentes.
Se consideró entonces pertinente ocupar la zona y que la bulla fuera a favor y no en contra. Hubo lo que se esperaba, pero no en la proporción que se temió o que obligó al despliegue de esa masa amaestrada. Aunque también quiso aprovecharse la ocasión para demostrar fuerza o poder de convocatoria, con fines distintos. La falta del verde, la suple el morado, y el mensaje fue dirigido a los compañeros de la otra esquina que viven prendiendo candelitas. Que sepan, o recuerden, que el poder no será ajeno a cualquiera que sea la decisión final. Una sutileza que en política vale tanto como los fantasmas que alarman...
FALLA DE PROTOCOLO.- El recibimiento “multitudinario” al presidente Danilo Medina cae en la categoría de lo que nunca se había hecho, pero que ahora hubo de hacerse. Congregar mucha gente para que no crean sus oponentes internos que la administración que va a su segunda legislatura perdió su capacidad de maniobra o su simpatía en la población. Los políticos tienen sus maneras, y ese lenguaje cifrado solo ellos lo entienden. El protocolo del pasado martes, por ejemplo. ¿Por qué el presidente Medina se dirigió primero al presidente de la Asamblea Nacional, o presidente del Senado, que a la vicepresidenta Margarita Cedeño? La segunda de a bordo tiene problema con eso. Ahora fue el jefe de Estado, pero anteriormente el obispo de Higüey, y a casi un mes. 21 de enero, 27 de febrero, y en ambas ocasiones, el desliz fue cometido por hombres, aunque de condición diferente. Uno dignatario de la Iglesia, el otro dignatario de la nación. Como se manejan las cosas en estos días, hay que considerar violencia de género. Sutil, si se quiere, pero nada más sutil que la política. Pues no solo debe verse la cuestión del orden en una ceremonia, sino en función del poder. Primero el Presidente, después el/la vicepresidente/a, y entonces sí el presidente de la Asamblea Nacional. Hay falla que en verdad, o en circunstancia, no es falla, sino proyección...
LOS RESPONSABLES.- Falta saber de quién fue la idea del recibimiento “multitudinario”, pero también del orden de los saludos, y sobre todo de la puesta en escena de la rendición de cuentas. Tres capítulos de una misma novela, y cada cual con su importancia. Es el caso de los aplausos, cuya significación no se entiende a distancia, pero al parecer sí en la ceremonia. Hubo de contarse más de cien en un tiempo de dos horas y ocho o nueve minutos. Si fueron 110 palmadas y la suma de los minutos 128, 129, se produjo casi un aplauso por minuto. Un caos, una exageración, y ni siquiera con la condición de robots podría explicarse el fenómeno. Y menos pensar en una coreografía ensayada. Incluso pudieron haber sido más. El  Presidente tuvo la gentileza de no  mencionar las obras construidas durante el año pasado, para lo cual hubiera necesitado dos horas más. Tiempo que ganó publicando la lista en los periódicos del día. Una genialidad, sin duda, y que revela el excesivo control de los pormenores de la comparecencia del presidente Medina ante la reunión conjunta de las cámaras. Los estrategas de comunicación no dejaron nada al azar, y fueron hábiles al mover los hilos, pues se vio al responsable sentado en el augusto salón de la Asamblea Nacional como uno más de los invitados...
REACCIÓN DE MOMENTO.- La audiencia no fue menos que el espectáculo, pues no esperó que el presidente Danilo Medina terminara su discurso para hacer reparos. Como se dice comúnmente fue “friendo y comiendo”. El mandatario hablando y en las redes los interesados iban al mismo tiempo oyendo, citando sus palabras y contestándolas. Los políticos de seguro reaccionarían más tarde y los medios ayer tarde-noche y hoy en la mañana reproducirán sus juicios. Sean a favor o en contra. Solo que no harán falta, puesto que la gente se le anticipó en la tarea y cada cual hizo sus apreciaciones. Facebook, Twitter, Instagram y demás vías no cesaron un momento, y aunque la mayoría de los comentarios eran de censura, no puede negarse que contribuyeron a que la comparecencia fuera más amplia y mejor conocida. En ese sentido dieron una mano al gobierno, pues no dejaron fuera de cuestionamiento ninguno de los temas, y el discurso acaparó una atención como nunca antes. Ahora habrá de hacerse evaluación, sacar balance y establecer resultado. No solo si la pieza llegó, sino si cumplió su cometido. O como rendición de cuentas, o cual que fuere el propósito, pues una cosa es el hecho material y otra -incluso distinta- la intención. El gobierno sabrá por sus medios si el esfuerzo, el empeño, valió la pena...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do
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