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lunes, enero 08, 2018

Al PRM le conviene hacer las cosas bien

CON LOS OJOS ENCIMA.- El Partido Revolucionario Moderno debe saber que tiene a los medios detrás, dando cobertura al proceso eleccionario interno, y que le conviene hacer las cosas como Dios desea y los estatutos mandan. Que no les van a pasar una, como cuando era PRD, y que deben trabajar en dos planos: fluidez adentro y buena imagen afuera. Las expectativas existen, y es bueno que existan, pero debe cuidarse de situaciones que no se corresponden con lo justo, con lo ideal. No tiene sentido que creen o permitan confusiones.
Jesús -Chu- Vásquez contesta a la prensa que todavía no tiene decidido si se lanza tras un alto cargo, que puede ser el actual, la secretaría general, o uno superior, como la presidencia. Los periodistas que preguntan y Vásquez que responde no saben lo que debieran saber: que las reglas del PRM son claras al respecto. Que establecen que para un dirigente reelegirse en la posición debe renunciar con seis meses de antelación. Vásquez no lo hizo, como tampoco Andrés Bautista, por lo que no pueden ser considerados para banca ni para pool...
¿DE LOS JÓVENES QUÉ?.- El proceso hay que dejarlo que transcurra, pero observando de cerca la oportunidad. Jesús Feris Iglesia sería una buena baza, pues en su candidatura a la presidencia del partido se dan elementos interesantes. Sería nuevo en cuanto a ejercicio de dirección, pero viejo en lo que se refiere a la edad y tiempo en política. Con su elección se estaría convocando el espíritu de José Francisco Peña Gómez, entre cuyas tesis destacaba una que ahora sería genial. Lo mejor de lo nuevo con lo mejor de lo viejo. Incluso resulta interesante que sean los viejos (muy viejos) quienes salgan al ruedo y planteen la renovación del partido. Lo acaban de hacer la semana pasada al promover y sustentar las aspiraciones de Feris Iglesia. ¿Dónde los jóvenes? De seguro que reclamando cuotas cuando tienen ocasión para tomarse todo, o lo más que puedan. Debieron ser los primeros en dar la cara y presentar sus nominados. Sin embargo, ni se dice ni se sabe, aun cuando hay figuras frescas que se postulan a sí mismas, como es el caso de Andrés Lugo. Ni la comadre le ofrece respaldo público. Uno piensa en José Paliza, o Faride Raful o Wellington Arnaud. Lo nuevo debe entrar al escenario antes que los viejos se caigan de la tarima...
LO MISMITO, NI MÁS NI MENOS.- Los demás partidos de oposición debieran hacer lo mismo que el PRM: recomponerse adentro para poder luchar afuera. La ociosidad que se alcanza a ver desde lejos, o las confrontaciones intestinas, no aprovechan ni aprovecharán. Ni a la corta ni a la larga. No pueden pasarse el tiempo yendo y volviendo del Tribunal Superior Electoral, sabiendo como saben que ese órgano no va a resolver nada de nada, y solo devolverá a medio considerar los expedientes. No quiere asumir responsabilidad o que sean los propios partidos que solucionen dificultades que en el fondo no son jurídicas, ni legales, y ni siquiera políticas. La mayoría de los inconvenientes son personales, de gente que ya no se quiere, o cuyo ego creció tanto que lo creen capaz de tapar el sol. Habría que preguntarse qué ganaron andando en trulla o no reconociendo la legitimidad de Danilo Medina. Que se sepa nada. Hubo renovación en estamentos importantes y no fueron decisivos. Hubo oportunidad de cambiar las reglas y crear situaciones que no fueran desfavorables o inequitativas, como la Ley de Partidos, y ni se acelera el parto y menos se tiene claro cómo será el muchacho. Podría salir algo exagerado, un monstruo con varias cabezas...
CADA CUAL A LO SUYO.- Mantener en el 2018 ese conglomerado de oposición, y no dedicarse cada partido a  buscar camino propio, podría resultar contraproducente. El tiempo avanza, y nada más rápido que el tiempo político. Año y medio de la actual gestión, y ahorita llega el 2019, y al dar vuelta a la esquina se aparece el 2020. Los inventos no han cuajado. El movimiento Tricolor, por ejemplo. No se explicó bien, pero tampoco fue persistente, existiendo como existen condiciones para que el tema haitiano sea relevante, principal en la agenda de cualquier partido o potencial candidato. Solo que debe ser sustentado y sostenido, pues del lado contrario los recursos abundan y disponen de medios diversos para echar adelante su causa o defenderse de cualquier embestida. Si van a ser nacionalistas con comillas o sin comillas deben serlo más a menudo. Saber que no es cuestión de un día o de un solo acto. Si la nación a juicio del francés Ernest Renán era un plebiscito diario, igual el nacionalismo, o los nacionalistas. Si  quiere dejarse el territorio a los haitianos, bien. Ellos no lo agradecerán, pero lo tomarán, pues incluso podrían asumirlo (a la manera nazi) como espacio vital. Aquí árbol con frutos, allá ni terreno para sembrar. El movimiento Tricolor se quedó en tris...
Por Orlando Gil ;-
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