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viernes, 1 de diciembre de 2017

… Más quiero a mi perro

“… Mientras más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”. La frase se atribuye hace un siglo al escritor inglés Lord Byron-- se cita por primera vez en uno de sus poemas--, que solía repetirla a los oídos de su amante Mary Shelley, la creadora del personaje Frankenstein.
Nadie tiene certeza de que no se haya usado antes, pero la vida de Byron --renegada y descreída de la sociedad londinense de entonces--, le atribuyó para siempre la peor negación que pueda tenerse de los seres humanos al colocar su sentido de lealtad y afecto por debajo de un animal doméstico.
La sociedad inglesa abominó de Byron por su vida libertina, al grado que tuvo que marcharse al exilio donde murió décadas después sin poder regresar jamás al lar nativo. Su impronta poética, sin embargo, pasó a la historia por desinhibida y cruda en una época en que Europa debatía un “adecentamiento literario” tras la “apertura desfachatada” que siglos atrás había traído el Renacimiento.
El periodista mexicano Juan Carlos García, fino escritor que colabora para el periódico El Nacional, recuerda en un artículo reciente que en 1942 el dictador Adolfo Hitler se atribuyó la frase como propia, a pesar de que Byron la había consignado en uno de sus poemas casi 40 años antes.
Sobre la controversia también dice García que el rey Carlomagno la habría citado mil años antes que Byron, en medio de su jauría compuesta por más de 120 perros de todas las razas y tamaños conocidos entonces…
… A propósito del perrito Obi
Mi hija más pequeña, Maricielo, ha traído de Hong Kong, donde reside junto a su madre, un perrito de la raza Cavoodle --una mezcla de Cavalier y Poodle- -, pero no es típicamente chino sino adquirido por Internet en Melbourne, Australia. Es lo que llaman “perro de diseñador” porque genéticamente se puede producir al gusto de su amo… Obi es la cosa más simpática y divertida que pueda alguien imaginar, y está conmigo coincidiendo con algunas maledicencias de personas que han llegado al colmo de aprovecharse de mi indefensión física para lanzar improperios y toda clase de mentiras en mi contra.
Obi, en cambio, se pasa horas enteras sin quitarme los ojos de encima, como si supiera del drama que atravieso y se estuviese compadeciendo de mí… Por eso he recordado hoy a Lord Byron y su frase tan controversial: “¡Cuánto más conozco al hombre, más quiero a mi perro…!
… Cartita a Ricky Noboa
“Ricky, querido amigo, en mis diez semanas convaleciente he luchado hasta lo indecible para no desplomarme ante mis hijos que me acompañan las 24 horas del día. ¡Pero hoy no pude más! “Al leer tu columna, me quebré por primera vez desde que me dieron un pronóstico tan desalentador que limita mis expectativas de vida.
“Sabes que no le temo a la muerte, que desde jovencito he tenido conciencia plena de que nadie puede determinar cuándo llega y cuándo se marcha de este mundo porque eso es designio divino, y que a esa convicción he adicionado la temeridad de un ejercicio profesional a veces agresivo y desafiante.
“Lucho por mi vida hasta donde ello sea posible sin menoscabar mi dignidad como ser humano, y he dado instrucciones claras a mis hijos de que bajo ninguna circunstancia permitan que llegue a una degradación física o moral que contravenga mis creencias en una existencia digna.
“Cada palabra de tu columna de hoy tiene el peso de tu moral, lo que constituye para mí un enorme aliciente para seguir luchando porque tampoco me voy a rendir sin darle cara a una enfermedad difícil y agresiva pero que puede ser combatida exitosamente de manos de la Ciencia y con la ayuda de Dios...
“... Nuestra Amistad, querido Ricky, adquiere hoy una condición muy especial y exclusiva: la hermandad que sólo es capaz de forjar la sinceridad, la honestidad y los buenos propósitos.
“Con razón Dios te ha dado alma de poeta”.
Por CÉSAR MEDINA ;-
Lobarnechea1@hotmail.com