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jueves, diciembre 28, 2017

A Leonel le dejaron la cancha abierta

A CABALLO REGALADO.- Leonel Fernández no puede quejarse de sus oponentes internos. Le  dejaron en Navidad la cancha abierta, libre y dispuesta, como si fuera la azotea del edificio de Funglode. Pudo jugar y encestar a su antojo sin interferencias, como si la NBA fuera suya solita. Todo empezó con el almuerzo del aniversario en que  se ocultaron diferencias, reafirmaron afectos y resaltó la condición de líder. Incluso absoluto, aunque fuera por un día.
La quisquilla propia de tendencia se fue de vacaciones y el PLD, o sus altos organismos, pudieron recordar los valores de sus años heroicos. La fraternidad recuperada. Todo siguió con el reparto de cajas por todo el país, una labor que realiza cada año y que constituye un verdadero baño de pueblo. Fue y es como sentirse en campaña. Aunque las intrigas no descansan. Las procedencias de las cajas ¿ de la Fundación, del Partido o del Gobierno? Un beneficiario reaccionó agradecido. Dijo que a caballo regalado no se le mira el colmillo, y colmillo tenía el caballo, sea que fuera de la fundación, o del partido o del gobierno...
CON ESTOS Y CON AQUELLOS.- Leonel Fernández estuvo como pez en el agua, nadando sin distinguir mucho si lo hacía en río o mar, pues se reunió con sectores diversos de la sociedad y con todos se sintió a sus anchas. Los peloteros de Grandes Ligas, por ejemplo, y consiguientemente los editores deportivos de los periódicos, de la televisión y de la radio. La verdad que no queda claro a cuáles mayores simpatías. Pues al jugador corresponden las hazañas, pero al periodista las reseñas y el registro de los records. Siempre que puede hace gala de su buena memoria y de sus conocimientos de beisbol. La ocasión fue especial, pues tuvo a su lado a una gloria indiscutible del juego. A Osvaldo Virgil, el primer dominicano en llegar a las Ligas Mayores. Los peloteros no votan, las elecciones coinciden con la temporada de Grandes Ligas, pero los galanteos y las fotos llenan un cometido. Aunque existe una queja que no se expresa. El ex jefe de Estado no presta la misma atención a la pelota criolla, y tal vez no  se identifique con un equipo local, como si hace -- por ejemplo -- Hipólito Mejía, de quien se sabe que es aguilucho, e incluso la vicepresidenta Margarita Cedeño, liceísta de  a verdad. Y todo a pesar de manifestarse global...
ESE PASAR LA MANO.- En eso de dar cariño o pasar la mano, Leonel Fernández no se pierde. Sacó tiempo y comida apartes a los partidos del Bloque Opositor, unos grupos que no se ven ni se sienten, que no llevan a cabo tareas propias, pero que conviene tenerlos a favor y en el redil oficial. Es un caso interesante. El poder, en vez de aumentar su prestigio y mejorar sus posibilidades, los consume. E incluso muchos pudieron haber desaparecido si no fuera por el situado del día 25. No puede considerárseles boa, pero no existen más que en nómina, y conservan el registro electoral por sus reiteradas alianzas, ahora con el PLD. No obstante, hay que convenir que Fernández es más condescendiente que Danilo Medina. Los progresistas se quejan, pero lo hacen a tan baja voz que sus cuitas no llegan al Palacio Nacional. No ven al mandatario con la frecuencia que quisieran, ni de manera individual ni como núcleo. No existe un coordinador real ni un enlace verdadero. Una vez se disputaban esa condición José Francisco Peña Guaba y José González Espinosa, sin que ninguno consiguiera la  anuencia de la mayoría o la aceptación del gobierno. Peña Guaba dirige un frente que no se reúne, pero si edita unos folletos muy oportunos sobre temas en debate...
DISCRETO Y ESTRATÉGICO.- Un encuentro discreto, a pesar de los chismes, pero estratégicamente importante fue   con los cronistas políticos. La junta fue decidida a principio de mes, pero cambiada de hora en fecha cercana. El motivo  fue la puesta en circulación de dos libros nuevos y tres reediciones de Euclides Gutiérrez Félix, quien quiso que Leonel Fernández estuviera presente. Y Fernández cumplió con Gutiérrez y con los periodistas que cubren la fuente política. Digo que fue un encuentro estratégicamente importante, pues como Fernández no es muy dado a conversar con los periodistas, y cuando lo hace es a conveniencia, ese acercamiento se imponía. Bueno para uno, excelente para todos. Ya el ex jefe de Estado había tenido una velada con los directores de medios, e igual de significativa, aunque no debe perderse de vista lo principal. El editor reina, el redactor gobierna. El editor decide la noticia, pero el redactor la  hace. Y la crónica política tiende a confundir, y todo por falta de información. El fuera de record es perverso, pero por lo menos permite conocer intimidades y manejar mejor las perspectivas. Fernández esa noche no faltó a su natural  contención, o prudencia, pero sus atisbos facilitarán el camino a la verdad...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do