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viernes, diciembre 29, 2017

2018 complicado

EN EL 2018 CONFÍA.- El gobierno confía que el 2018 será un año económicamente bueno, y que si el dinero fluye la gente no tendrá de qué quejarse. Aunque habrá que ver. Los organismos internacionales reportan con frecuencia que el crecimiento de la economía dominicana supera la de otros países de la región, sin que al parecer eso sea suficiente. Se dicen muchas cosas en contra. En particular dos. Una, que esos números no son propios, sino que comparten el cálculo del Banco Central, una parte -obviamente- interesada.
Y dos, que de nada vale ese crecimiento si no se corresponde con un reparto equitativo. Lo del Banco Central no sería pecado, pues esa es la norma, y lo que es igual no es ventaja. El día a día de la economía lo lleva el Banco Central y Fondo Monetario o Banco Mundial trabajan el resultado de manera ocasional. Si el procedimiento no fuera el adecuado, estas entidades hace mucho que lo hubieran cambiado. Además ¿cómo renegar del crecimiento de una economía pequeña si se acepta el crecimiento de una economía grande? No debe olvidarse lo principal. El sastre que diseña el traje corriente es el mismo que elabora el smoking...
UN PAÍS BIEN.- La pujanza económica cuenta con otros testimonios. En estos días navideños conversaba con un amigo empresario en su oficina, ubicada en la décima planta de un edificio nuevo, y en un momento me dijo “ven a ver”. Me echó el brazo y me mostró la ciudad, que se veía grande, alta y moderna. El horizonte parecía interminable y el panorama de lo más alentador. Torres y más torres, acabadas o a medio construir. “Y se venden todas, los bancos están haciendo buen dinero”. Entonces señaló hacia abajo y la gente parecía hormiguitas y las calles aledañas con un tráfico difícil, como si el espacio no fuera suficiente para tantos vehículos. “Los empresarios están produciendo como nunca, el comercio vende que es una exageración. Este país está bien, la economía marcha... ”. Santas, pues, sean sus palabras. No tengo que decir que era un hombre de industria, de élite, pero la sinceridad lo salva. Aunque su credo no es único. Tal vez si hubiera hablado con un empresario de tercer o cuarto piso, la experiencia no fuera tan colorida ni abundante. Y depende. Alguien me dijo que ya no hay empresario chiquito, y aunque se hable de cúpula y de base, la verdad es que la economía beneficia a todos por igual. E incluso a los llorones se les hace difícil disimular...
LO UNO Y NO LO OTRO.- Se vuelve al otro punto: la inequidad social, el mal reparto de la riqueza producida o existente. Caldo de cultivo para lo peor. El contraste, sin embargo, no cambia el ánimo. Pues aunque no llueva por algún lado le entra el agua al coco. La Navidad es el mejor de los ejemplos. A cada cual su caja, y la da el gobierno, y el político de oposición, pero también grupos particulares. Pasará hambre, y no comerá ni beberá durante el año, pero al final o empata o se adormece con la hartura. El movimiento social lo sabe, y por eso levanta la bandera de la moral. Lucha contra la corrupción y la impunidad, y con ese afán se da por satisfecho. Hace años, cuando la calle pertenecía a los colectivos populares, las preocupaciones eran otras. Los temas eran el alto costo de la vida, la represión política, los apagones, la falta de agua... y la dictadura yanqui-balaguerista. El arma en uso no eran las marchas, sino las huelgas, con picante y sin picante. Si la clase media marcha, y no patrocina huelga, es porque la situación de ahora es distinta a la de antes. ¿Qué puede ser más contundente contra un gobierno, una marcha o una huelga? De seguro que la huelga. La marcha no pasa de revuelta de peatones...
SER O NO SER.- A final de enero del 2018 se sabrá si la agitación social se mantiene en auge, o decae, pero en todo caso no preocupa al gobierno ni a la oposición, pues el movimiento de la calle le tiene miedo a la política. Los verdes, que de ellos se trata, tienen más miedo a la política que el diablo a la cruz. Podrían ser opción política, pero no les interesa, aunque estratégicamente coincidirán con uno o dos partidos de los llamados de izquierda. E incluso con el PRM si el candidato fuera Luis Abinader. No se sabe cuál usará a quién, pero se darán la mano, y el resto lo decidirá el votante si el aspirante verde logra sacar provecho a la nombradía ganada en la lucha. Leí de uno que quiere ser senador por la capital. Los partidos sí que la tendrán complicada en el 2018, pues el vientre se les crece y el parto podría ser natural, pero también doloroso. El 2018 será un año de definición política, en que deberán discernir sus opciones, y  hacerlo de manera democrática, aunque no haya ley que imponga esa virtud. El PRM, por ser el primero, daría la clave. Si sale con bien, como apuestan sus interesados, el camino será de grava, pero con mayor distancia. El dedo no quiere saber de democracia, pero se supone que al final la democracia ganará la partida...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do