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miércoles, 15 de noviembre de 2017

¡Triffolio lo venció!

El querido colega y amigo Juan Cruz Triffolio está de regreso a casa después de nueve largos meses en el Presbyterian Hospital de Nueva York luchando contra un cáncer linfático voraz que en varias ocasiones lo llevó al borde de la muerte debido a la intensidad de las infusiones quimioterapéuticas.
Se le practicó exitosamente un trasplante de médula, rebasó una neumonía que le llevó a la sala de cuidados intensivos, fue aislado por días debido a su estado tan delicado y en menos de ocho meses de tratamiento perdió casi 40 kilos de peso.
Los médicos del Presbtyterian lo declararon libre de células cancerígenas en su cuerpo, y el pasado domingo retornó definitivamente al lar nativo.
Triffolio es un ejemplo de valor y coraje en la lucha contra un mieloma que se le diagnosticó tan sorpresivamente como mi carcinoma al hígado y frente al que también combato a brazos partidos porque no me vencerá con facilidad… Si es que lo logra, porque estoy resuelto a darle pelea hasta el último día.
Ayer, mientras yo recibía la cuarta infusión de quimio, me hablaba con elogios de Triffolio el doctor Rafael Lantigua, que lo llevó de la mano como su médico internista durante todo el proceso terapéutico.
Muy emocionado, Lantigua recordó el momento tan angustiante en que admitió a Triffolio en el Presbyterian con un pronóstico tan catastrófico: el transplante de médula no era solo necesario sino también urgente porque el cáncer le había tomado literalmente todo el cuerpo: desde la zona pélvica hasta la parte superior del cuello, y avanzaba sin control hacia el cerebro… ¡No había tiempo que perder!
… Luchó como fiera herida
… Triffolio no se arredró, y en cambió le plantó cara a una enfermedad que desafiaba su existencia.
Como pudo, se trasladó inmediatamente a Nueva York --donde contaba con familiares y amigos--, y en cuestión de horas estaba en manos del doctor Lantigua que lo llevó de inmediato a Global Service que tan eficiente labor realiza para ese centro hospitalario.
El trasplante no pudo hacerse de inmediato por rigores protocolares, a pesar de que Triffolio tenía al donante del órgano regenerativo que había que reimplantarle…
… Siguieron semanas de larga espera, estudios radiológicos extenuantes, mediciones constantes de los valores sanguíneos y el agotamiento del turno de espera en un quirófano que --a pesar de su enorme capacidad--, tiene demanda extra por tratarse del hospital clínico-experimental de la Universidad de Columbia.
Aún así, el periodista dominicano mantuvo la fe en que las cosas saldrían como las planearon sus médicos… Y llegó el día de la cirugía de alto riesgo por tratarse de un adulto mayor con menor tolerancia a recibir un órgano nuevo. En los niños el porcentaje de éxito de ese tipo de operación clínica se multiplica por cinco… … La cirugía fue exitosa, pero la recuperación traumática. En el camino sufrió varias descompensaciones intestinales que le causaron la pérdida no programada de más de 40 libras de peso, además de las grandes dificultades para controlarlas. “Por momentos pensamos que lo perderíamos…”, me confió el doctor Lantigua… … Triffolio --gracias a su arrojo y valentía--, venció el cáncer. ¡Yo también lo haré! Se lo prometo a Triffolio… y a Lantigua.
… A Propósito: ¡Lantigua!
Estoy conociendo de cerca aquí en el hospital Presbyterian al doctor Rafael Lantigua. El contacto inicial para que me dejara guiar por él me lo hizo un hermano querido, Miguel Vargas… Pero el día antes de venir, el presidente Danilo Medina lo primero que hizo fue llamarlo y pedirle que me viera. Mejor recomendado no podía estar… … Pero fuera de todo eso, he tratado a un ser humano extraordinario, fuera de lo común, a una eminencia de la medicina consagrado a su vocación profesional y al servicio siempre de los más necesitados.
Además, es un auténtico líder de la comunidad dominicana aquí en Nueva York. Desde los más encumbrados políticos hasta el más humilde obrero quiere conocerlo, abrazarlo, agradecerle… ¡… Con un plus adicional: la humildad es el sinónimo de su grandeza!
Por CÉSAR MEDINA ;-
lobarnechea1@hotmail.com