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lunes, 13 de noviembre de 2017

La democracia sobrevive

ENTRETENCIÓN.- A la democracia dominicana la descalifican en cada esquina y ella sigue de lo más entretenida, y por entretenida sobrevive, sin ninguna situación que haga crisis de esas que provocan derrumbe. La opinión pública actúa como asistente de cocina, y la comida se sirve variada y en muchos platillos. Basta con tomar de ejemplo las últimas semanas. Que si primarias simultáneas, pero sobre todo si abiertas o cerradas. Que la reelección de Danilo Medina, sin que el interesado diga esta boca es mía.
Que los aparatos de la Junta Central Electoral y su efecto retroactivo. Cada tema tuvo su momento, acaparó la atención y se mantiene como cabeza dura por si se quiere insistir. El debate pasa el rasero, pero siempre encuentra unos tocones y debe volver, pues sino el trabajo queda incompleto. Al final, aunque se sude, todo queda en entretenimiento y nada crucial. Todavía no se tiene nada definitivo sobre las primarias, ni siquiera se sabe de dónde salió la reelección y los escáneres de seguro que será esta semana que tendrán a su disposición toda la pista. El baile todavía no empieza.
¡A ESOS NO!.- La discusión sobre las primarias pudo haber sido políticamente provechosa si no hubiera derivado hacia lo jurídico, a lo constitucional. Nadie podría negar que la democracia dominicana necesite con urgencia que los partidos dispongan de mecanismos de renovación y selección. Si no hay democracia adentro, afuera se hace más difícil, pues sus dirigentes o candidatos creen que así como arrebatan internamente, pueden hacerlo en la competencia externa. Los de un partido denuncian los del otro, como si fuera posible curarse en salud. El mal es general, el mal es de todos, y por eso el remedio debe aplicarse al universo político. Sin excepción. Que no fue ni es el caso, puesto que desde el principio se quiere excluir a las organizaciones pequeñas. Los partidos grandes serían obligados a practicar democracia interna, pero no los llamados chiquitos. Se aplicaría una ley en Santo Domingo y Santiago, pero otra en Elías Piñas y Pedernales. Y así se toma la Constitución de mampara, y una ventaja política se falsifica constitucionalmente. En apariencia solidaridad, pero en realidad simulación. No se quiere que desaparezcan los ventorrillos, ya que podría ser suya la ocasión de comprarlos…
LO NECIO.- ¿Dónde dejaron o se quedó la reelección después de los escarceos, las versiones y las interpretaciones de estos días? Lo último que se oyó fue que el tema lo puso sobre el tapete el ministro de Obras Públicas, Gonzalo Castillo. Este había dicho más o menos que es al pueblo que corresponde decidir sobre una posible repostulación de Danilo Medina. Ese sería su pecado, su delito. Lo bueno del caso es que no dijo nada nuevo. Repitió lo que afirman ahora y han afirmado siempre los reeleccionistas. ¿Qué otra cosa podía decir? No es jurista y menos constitucionalista para discurrir profundo, y tampoco se le ocurrió la genialidad de proponer una consulta a expertos. Hizo lo que haría cualquier carretillero. Encontró un charco en la calle, no sabe si hondo, y se fue por la verita. Si la Carta Magna consigna que no, por ahí no es la cosa. Si la oposición política –interna y externa– reacciona negativa y ve imposible un tercer mandato de corrido, no tiene sentido gastar saliva en hojaldre. Entonces queda el pueblo como recurso, y el pueblo tiene la misma virtud que el gobierno. Todo se le pega. Solo que para llegar al pueblo debe primero ser seleccionado por un partido y figurar en una o varias boletas. Lo demás sería necio.
UNO U OTRO.- La Junta Central Electoral anterior creyó haber desmontado punto por punto los alegatos que se hicieron en su momento contra el uso de los aparatos. Así consta en sus actas y en un comunicado que se publicara en la ocasión. Al parecer convenció a los partidos, pues de los escáneres no se había vuelto a hablar. El tema fue colocado debajo del tapete, salió de escena y se pensaba que Historia Patria. Sin embargo, quedaba la deuda, y aunque se tenía el propósito de asumirla, un informe técnico obliga a replantear la situación. ¿Quién hizo el informe técnico? La Junta. ¿Quién entregó copia a los medios? La Junta. ¿Por qué el pleno de la Junta no conoció ese informe, lo discutió internamente y tomó una decisión antes de compartirlo con la opinión pública? Esa respuesta de seguro no se dará, y a falta de esa respuesta, todas las sospechas como flechas van al aire. Vean si no. La propia Junta, la de ahora, salió como ambulancia 911 a recoger heridos ajenos. Su presidente Julio César Castaños defendió el organismo y en cierto modo apañó el resultado electoral del 2016. ¿Se oye o no se oye? ¿Funcionaron o no los aparatos? No es lo mismo, ni es igual, que funcionaran a que no lo hicieran. O vale el resultado o vale el informe, pero no pueden ir de la mano, pues uno excluye al otro.
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do