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viernes, 20 de octubre de 2017

Danilo no es culpable de corrupción

Un presidente, cualquiera que sea, no es culpable de que algún o varios funcionarios incurran en actos de corrupción. En ese sentido no se puede involucrar a la administración de Danilo Medina en las acciones delictivas destapadas durante esta gestión y en las que se  conocen suicidios y asesinatos.
La política manda a creer en los aliados y colaboradores. Un presidente no puede estar al brinco de la pulga de toda una administración porque desatendería lo fundamental, que es gobernar.
Luego del asesinato del abogado Yuniol Ramírez Ferreras ha brotado la retahíla de actos dolosos durante el gobierno del presidente Medina. Se señalan como si estos implicados fueran miembros de una pandilla de delincuentes atrapados en la red de la justicia. Como si el gobierno fuera una asociación de malhechores. Y no es así. Son eventos separados que se amparan en la impunidad  del quehacer cotidiano.
Estos ejemplos debían ser indicadores de que el país requiere reforzar los mecanismos de control y obligar a los funcionarios al respeto de las ordenanzas  legales que pautan le vida en democracia.
Los códigos debían ser más drásticos con las sanciones a funcionarios que incurren en delitos,   porque los jueces, policías y ejecutivos gubernamentales pueden prevalerse de sus funciones para ocultar o facilitar el pillaje.
También hay que ser más cuidadosos al momento de las contrataciones para obtener un perfil del hombre adecuado para cada cargo. La descomposición social  del país tiene asiento en la tolerancia y el descuido desde las esferas de poder. La tolerancia hacia los amigos o relacionados involucrados en actos de corrupción no es algo nuevo ni exclusivo de esta administración.
Mirar un poco hacia atrás y a los lados de la vida política nacional mostrará a políticos de muchos partidos favoreciendo imputados o dejándose corromper por delincuentes de saco y corbata o vulgares traficantes de drogas. No es cosa de ahora. Lo grave es permitir que siga ocurriendo por falta de vigilancia o aplicar los controles.
La corrupción es un fenómeno contaminante. La tolerancia provoca que se extienda porque los ocupantes de cargos o funciones públicas se sienten fuera del alcance de la ley. Los incidentes de los últimos meses son  referentes. Son muchos las acciones dolosas que pasan inadvertidas y otras también podrían descubrirse más adelante. Muchos pillos se camuflan  para desfalcar el erario.
La corrupción no es culpa de Danilo Medina.
Por Alfredo Freites ;-
alfredofreitesc@gmail.com