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jueves, 28 de septiembre de 2017

Puerto Rico nos enseña

Estamos colocados en la ruta de los huracanes. Ese conocimiento lo tenemos y también los primeros pobladores que le dieron nombre a esos fuertes vientos y, sin embargo, hacemos nuestros planes de crecimiento sin tomar esa variable en cuenta ni  hacemos ensayos preventivos para articular las respuestas en caso del azote de un meteoro.
Nuestra principal industria es la turística. En oportunidad de los recientes huracanes  hubo que  trasladar a los turistas instalados en posible trayectoria de esos ciclones y con dificultades para lograrles acomodo a todos porque se saturó la ocupación en los hoteles de la capital.
En el país tuvimos experiencias por el  paso cercano de dos ciclones que dejaron inundaciones en la vía pública, viviendas anegadas, obras de infraestructura destruidas, sembradíos afectados, entre otros daños, así como  muchos ciudadanos movilizados hacia centros de refugio, alojamientos que en muchos casos eran escuelas que tenían que dejar fuera a sus alumnos hasta que la normalidad fuera recobrada.
Tuvimos suerte porque los fenómenos pasaron un poco distantes pero no fue el caso de Puerto Rico que ahora está sumido en una aguda crisis en  todos sus servicios, con muchos turistas varados por falta de transporte aéreo,  con toda su población afectada por la falta  hasta en cosas elementalmente prioritarias como el agua, la electricidad,  los combustibles y alimentos.
Ya se registran muertes en los hospitales por deficiencias en los servicios. El suministro de medicinas para los pacientes bajo tratamiento también está afectado por no tener articulado un sistema de transporte. Menos mal que Puerto Rico cuenta con el apoyo de los Estados Unidos para ayudar a  enfrentar  la crisis.
En el tema del turismo también vemos cómo las  Antillas Menores han sido rudamente golpeadas por los ciclones y Cuba perdió el 50 por ciento de sus visitantes por las mismas acusas.
Esas experiencias son enseñanzas que el país debe asumir.
La respuesta a un ciclón debía ser preventiva. Tenemos buenas estructuras para dar socorro aunque no abundantes recursos, por eso debemos prepararnos para la eventualidad. Un ciclón podría afectarnos todos los años. Los pronósticos meteorológicos son desfavorables debido al  deterioro del medio ambiente. El planteamiento estratégico es tan grave que se está discutiendo ampliar  la escala de medición de los huracanes porque ya la escala hasta el cinco es pequeña.
La nación debe asumir los elementos preventivos para asegurar el abastecimiento de energía, combustibles,  agua y comida.
Por Alfredo Freites ;-
alfredofreitesc@gmail.com