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jueves, 28 de septiembre de 2017

¡Ojo a ese obispo!

La Iglesia ha experimentado cambios que pasan inadvertidos ante nuestros propios ojos. Por ejemplo, en la recomposición de su máxima jerarquía con la llegada al Episcopado de figuras muy carismáticas -sacerdotes de regia formación y marcada humildad-, en su mayoría salidos de la base del catolicismo, del barrio, del pueblo más deprimido, del tugurio.
La mayoría se ha ganado ese espacio gracias a su trabajo, no al amiguismo ni al interés de una recomendación al Vaticano o por su cercanía con algún poder dentro del Clero, que siempre los hay... Son hombres muy valiosos, probados en el fragor de un ejercicio pastoral que exige dedicación, sacrificios y reconocimiento de la feligresía.
Esta vez escojo al benjamín del Episcopado, monseñor Jesús Castro Marte, designado a principios de julio pasado por el Papa Francisco como obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santo Domingo, un religioso de méritos académicos que desde el 2012 funge como rector de la Universidad Católica de Santo Domingo y que, a pesar de su juventud, proyecta un futuro brillante en la Iglesia.
Lo conozco sin que él me conozca, y hace sólo algunas semanas intercambiamos por primera vez algunas palabras en una actividad oficial junto al arzobispo metropolitano de Santo Domingo, Francisco Ozoria, a quien asiste con extraordinario dinamismo y capacidad organizativa
... Pero le tengo el ojo echado desde que fue ordenado sacerdote hace más de dos décadas y se marchó a la Universidad de Alcalá para proseguir su formación académica. Le he seguido la pista porque ha tenido una carrera dinámica y visible en la iglesia Católica bajo la admiración y el cariño de sus superiores y subalternos. Además, su carisma no lo deja pasar inadvertido.
... Un auténtico líder
Su origen es humilde: nació en Guerra, Distrito Nacional, hace 50 años, y cursó el nivel básico en la escuela Leonor M. Félix de esa comunidad. Para hacer el bachillerato debió ser admitido en el Seminario Menor con una beca del Episcopado e ingresó al Colegio Santo Domingo. Tan pronto se hizo bachiller, pasó al Pontificio Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino donde estudió Teología y Filosofía.
Paralelamente, Castro Marte hizo un doctorado en filosofía avanzada en la Universidad Católica Madre y Maestra y una maestría en bioética en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum. Más adelante estudió Tecnología Educativa en la universidad de Río Piedras, Puerto Rico, al igual que una maestría en historia aplicada a la educación.
En la Universidad de Alcalá hizo una maestría en gestión universitaria y se doctoró en educación de alto nivel en la universidad norteamericana Atlantic International University.
La existencia de este hombre de la Iglesia ha discurrido en el aula escolar, en el seminario, en el templo religioso y en las universidades -tanto en el pupitre de estudiante como en la tarima del maestro-, hasta erigirse en una de las figuras de mayor carisma con que cuenta la curia dominicana en este momento, a pesar de su empeño en mantener un bajo perfil fuera del foco de las cámaras y los escenarios públicos.
... “Entronizado” en julio
Realmente ignoro cómo le llama la Iglesia dominicana, pero en casi todos los países donde prevalece la fe católica, le dicen “entronizar” a los obispos -sean titulares o auxiliares-, cuando asumen esa designación papal. Probablemente sea incorrecto llamarle de esa forma a partir de la acepción purista del término si se entiende que el vocablo deriva de ascender a un trono, que no es el caso...
... Pero hace rato monseñor Castro Marte ascendió al trono que le ha otorgado la grey católica, que tiene como base el cariño, el respeto y la admiración que se ha ganado con su trabajo pastoral. No le pierdan la pista.
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com