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jueves, 21 de septiembre de 2017

Después de María

Con los daños acumulados por el paso de dos ciclones en menos de quince días, Irma y María, será preciso que se organice una especie de Comité de Reconstrucción para priorizar las tareas de ayuda en aquellas zonas que resultaron más castigadas por el primer fenómeno y las que resulten de este último.
El hecho de que al día de hoy permanezcan visibles los escombros causados por Irma en poblados costeros del Noreste es indicador de que nada concreto se ha hecho para recuperar la normalidad en esa zona, y esa experiencia es la que no debe repetirse a posteriori, cuando pase María.
Así como el gobierno se ha declarado en sesión permanente para seguir, paso a paso, la trayectoria del primer y segundo huracán en quince días, lo que le ha permitido un mejor manejo de sus logísticas de prevención y asistencia, así un Comité de Reconstrucción podría establecer la escala de prioridades en las tareas de normalización en el corto plazo.
Los daños previsibles e inevitables del huracán María agravarán sin dudas las condiciones de precariedad en que ya se encuentran distintas comunidades del país donde los desbordes de ríos, los cultivos dañados, las viviendas deterioradas y numerosos vecindarios inundados, causaron grandes estragos.
Lo que se impone es que con la misma mística de equipo e integración que se ha creado bajo el esquema de sesión permanente en que se ha declarado el Gobierno, este comité prosiga asumiendo el control de las tareas de reconstrucción de manera puntual, según el nivel de daños en cada una de las zonas que serán impactadas por el ciclón María.
No es fácil la tarea si tomamos en cuenta que ha sido mucho el esfuerzo desplegado, antes, durante y después de Irma y ahora con María para minimizar los daños, lo que ha presionado el presupuesto para situaciones de emergencia, pero la toalla no puede tirarse hasta que se cumplan los objetivos de restablecer la normalidad de vida y de los servicios públicos en el futuro inmediato.
Esa es la responsabilidad que debería recaer sobre ese Comité de Reconstrucción, si se estima conveniente establecerlo y asignarle estas funciones una vez que María haya dejado sus improntas sobre nuestro territorio.
Tomado del editorial de
Después de María
de la fecha