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miércoles, 27 de septiembre de 2017

Danilo, Trump y NY

Hay que ser muy ignorante en materia diplomática para pensar que el Presidente de un país --por muy grande e importante que sea ese país--, puede viajar al extranjero para tratar de ver a otro jefe de Estado sin coordinación previa y sin tener cita, sin los arreglos protocolares y sin existir agenda con el temario que habrían de tratar. Si algo bueno tiene la diplomacia es que no deja cabos sueltos y nada queda al azar, ni las cosas ocurren por generación espontánea, muchos menos aún que un jefe de Estado acuda a un escenario neutral --como es la Asamblea General de la ONU, que se celebra en Nueva York, porque ahí está su sede, no por voluntad del gobierno norteamericano con el deliberado propósito de “caerle” a otro Presidente.
El domingo 17 de este mes, el presidente Danilo Medina viajó a Nueva York y en la tarde se reunió con el secretario general de las Naciones Unidas y anfitrión de la Asamblea, António Guterres, exprimer ministro de Portugal y por dos períodos presidente de la Internacional Socialista.
En esa reunión el Presidente dominicano le explicó a Gueterres que ya estando en Nueva York le habían informado sobre la inminencia de que el huracán María --que había incrementado sus vientos a la categoría cinco de la escala Saffir Simpson--, proyectaba tocar territorio dominicano en los próximos dos o tres días, y que en esa circunstancia tendría que interrumpir su viaje para ponerse al frente de las medidas de contingencia que su gobierno tendría que asumir....
... Nada que ver con cena
... Así fue. Al amanecer del lunes 18 María se constituyó en una gran amenaza para la República Dominicana, y antes de promediar ese día el Presidente dominicano había tomado la decisión de regresar para asumir el control de la situación. Es lo que hubiera hecho cualquier Presidente responsable de su deber.
Ese mismo día, lunes, estaba convocada con semanas de antelación una cena que ofrecía el presidente Donald Trump a unos cuantos colegas suyos latinoamericanos, casi todos --con excepción de los de Costa Rica y Panamá--, miembros del Mercosur que hacen causa común llevando la mayor beligerancia contra una de las partes del conflicto de Venezuela. Todo el mundo sabe que días antes se habían celebrado aquí casi 20 horas de negociaciones con las dos partes en pugna en la crisis venezolana. Y tampoco nadie ignora que el propio Presidente dominicano encabezó esas reuniones sin apartarse de ellas ni un solo minuto, lo mismo que el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero y el canciller Miguel Vargas. La prudencia indicaba-- por lo menos ante los ojos de quienes realmente buscan la paz en Venezuela--, que el presidente Medina se mantuviera al margen, en la medida de lo posible, del centro de  controversia en un tema que había comenzado a contaminar la asamblea general de la ONU. Si algo debe Danilo agradecerle a Trump, es que no lo obligó a buscar una excusa.
--- Un cretinismo capcioso
Es una vergüenza que gente que se supone con un mínimo de instrucción sobre política y diplomacia internacional, repita como papagayo versiones carentes de lógica para hacer creer de forma infame que el presidente Trump se negó a que el Presidente Medina estuviera presente en la cena que ofreció a cinco o seis presidentes de la región.
Lo dicen porque ignoran el manejo de la diplomacia internacional, pero también lo hacen adrede --sabiendo que mienten--, ante la evidencia que ha dado el propio Departamento de Estado de los Estados Unidos al emitir un comunicado apoyando el proceso de diálogo iniciado aquí entre los venezolanos...
... Porque dicen que la ignorancia es libre. Pero la maledicencia es perversa.
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com