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miércoles, 20 de septiembre de 2017

A ley de horas

Alistadas ya todas las precauciones elementales para la protección de vidas, el pueblo dominicano queda a ley de horas para afrontar las amenazas que presagia con sus poderosas ráfagas de vientos y descargas de lluvias el huracán María, que ha dejado su sello de letalidad en las islas vecinas de las Antillas y el Caribe.
Hace dos semanas afrontamos las amenazas del huracán Irma, cuyo paso por las cercanías del territorio dominicano estuvo más distante de lo que se prevé con María pero aun así provocó inundaciones en distintas regiones y pérdidas por cuantificar en la agricultura.
Esos resultados sirven para calibrar la amplitud de radio que abarcan las ráfagas de más de 200 kilómetros por hora desde el vórtice de un ciclón categoría 5, la misma con que María se asoma a nuestro país.
Desde la tarde de este miércoles comienzan a sentirse las lluvias precursoras del huracán, lo que indica que desde ya todos los ciudadanos –en especial los que residen en las provincias en alerta roja- deben estar en actitud de resguardo y protección y no salir a las calles a curiosear ni desafi ar las fuerzas de la naturaleza.
Los organismos de socorro del Gobierno han trazado una logística de acción para llevar a lugares más apropiados a personas que viven en zonas vulnerables y para establecer perímetros de vigilancia y seguridad en las áreas desalojadas, a fi n de evitar intentos de robos.
Por igual, han establecido unidades de acción rápida y rescate para actuar en zonas inundadas y brigadas para despejar carreteras y otras vías que puedan ser obstaculizadas por la caída de árboles, alambrados o de pilares de puente.
Los médicos militares y policiales han sido acuartelados para que ofrezcan servicios en hospitales y clínicas, ya que los del Colegio Médico Dominicano eligieron irse a huelga justamente hoy a sabiendas de la inminencia de este peligroso fenómeno natural que siempre pone vidas en peligro.
El esfuerzo preventivo se ha hecho, pero la mayor cuota de cuidado y protección recae sobre cada uno de los ciudadanos. Las informaciones para mantenernos al tanto de la evolución del huracán María o de sus consecuencias, preferentemente las ofi ciales, ayudan a evitar excesos de confi anza o de dudas acerca del fenómeno.
Y un último consejo: encomendémonos a Dios, para que de nuevo nos proteja.
Tomado del editorial de
A ley de horas
de la fecha