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lunes, 4 de septiembre de 2017

¡A caparlo… ya!

Listín trajo el sábado la historia de Eduardo Valdez, un padrote de nacionalidad no precisada que a sus 52 años y viudo, tiene 29 hijos -y quiere más-, con la extraña dicotomía de que entre ellos hay médicos, abogados y enfermeras, pero también niños que viven de la caridad pública en un refugio infantil de la frontera y los mantiene el Estado dominicano.
Aunque dice que es dominicano, a Valdez lo traiciona el acento, además que tiene casa propia en Haití y su larga prole nació, en su mayoría, del otro lado de la frontera. Él va y viene: allá preña a sus mujeres, aquí paren, y sus hijos son dominicanos.
El caso es curioso de arriba hasta abajo. De los 29 hijos, 18 son mellizos. Es decir no es sólo que tiene la gran virtud de que donde pone el tiro pone la balaÖ Sino que además dispara con escopeta de doble cañón y cartuchos recargados.
Los dos primeros hijos son mellizos; los dos último también. Las siete mamás de todos esos muchachos son haitianas, según cuenta la periodista Marta Quéliz, que firma la historia...
... La última murió de parto hace tres años precisamente en la frontera cuando la traían a parir de mellizos a un hospital dominicano y la puerta de Jimaní estaba cerrada. Las criaturas se salvaron y las trajeron recién nacidas para acogerlas en el Centro de Atención Integral de la Primera Infancia de Jimaní, mientras en Haití sepultaban el cadáver de la madre.
¿... O la vasectomía?
La situación más seria se presenta ahora porque Valdez anda buscando mujer nueva para seguir procreando, posiblemente de dos en dos. Todo el mundo sugiere que en su caso se aplique uno de los tres procedimientos de esterilización que se conocen: que lo capen, que le apliquen castración química o que le hagan la vasectomía. Caparlo sería un procedimiento mucho más rudimentario que por su crueldad ni siquiera debe describirse pero que se usa en la zona rural dominicana, aunque con mucho mayor frecuencia en Haití; la castración química también se utiliza pero provoca consecuencias muy negativas al organismo aunque aplica en algunas sociedades para castigar a culpables del delito de violación múltiple. Y en casos de fecundidad incontrolada donde existen leyes de control natal, como en China.
Un procedimiento moderno pero muy costoso porque implica una cirugía inguinal para segar los conductos deferentes del órgano reproductor masculino y que eventualmente puede ser reversible, es la vasectomía a la que acuden muchos hombres de clase alta que deciden no exponerse a provocar embarazos no deseados.
O sea, que mecanismos médicos que puedan aplicar en el caso de Valdez, existen desde hace más de medio siglo.. aunque por estos lados del mundo tiene un solo nombre: ¡Caparlo!
... Pero existe un problema
Aquí no existe ley que imponga la castración obligatoria... Y Valdez quiere más hijos. Sobre todo, porque de este lado encuentra quién se los cuide, se los alimente y se los eduque: el pueblo con sus impuestos. Ya se dijo que a los últimos dos de su larga descendencia biológica los acogió el Centro de Atención Integral de la Primera Infancia que funciona en Jimaní, algo que él, Valdez, agradece especialmente al presidente Danilo Medina por su generosidad y capacidad para ayudar a los más pobres.
A sus 52 años, él está en edad fértil y productiva para tener otros 29 hijos, siempre que aquí se los mantengan y se los saquen a camino. Es una política loable de humanidad de parte de las autoridades dominicanas... ¡... Lo único malo es que nadie lo reconoce!
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com