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martes, 8 de agosto de 2017

Un partido y aquellos ojos verdes

VERDE SIN VERDES.  En una estrategia política de mejor suerte, el Partido Socialista Verde acaba de cambiar su nombre a Partido Verde Dominicano. A uno, siempre le llamó la atención que existiera un partido verde sin ningún alto nombre de las luchas ecológicas nacionales, ni en Gonzalo ni en Miranda. Sin una Yvonne Arias, presidente del Grupo Jaragua; Luis Carvajal, presidente de la Comisión Ambiental de la UASD; de Domingo Abreu, presidente de Espeleogroup, o del ingeniero isiano, Eleuterio Martínez. Por no estar, en este Partido Verde no están ni las Estrellas Orientales, ni aquellos ojos verdes, (Ö) “que ya nunca besaré”, que es lo que jode.
Al convertirse en Partido Verde, el PASOVE sintoniza con las malas prácticas del resto de la partidocracia nacional en su histórico divorcio entre nombre y acción, entre las palabras y los hechos. Así, vemos que el desfalleciente PRSC no Reforma nada, ni Revoluciona el PRD porque involuciona, ni es Moderno el PRM, que es antiquísimo de dirección y de ideas, ni hay Liberación en el PLD que, como el PRD en 1978, debió sepultar sus principios fundacionales (incluido el discurso de la liberación nacional) para poder alcanzar el poder, y hoy anda, casi feliz, ganando elecciones y convertido en el más aventajado heredero del mercado electoral del oráculo de Navarrete, convertido en el partido de la derechona nacional, aunque cojee de una pierna porque le falta don Vincho y sus muchachos del FNP, pero antes del 2020 llegará la paz que está llegando, créanmelo.
INSANA VIRTUD LA DE METER LA PATA. - Uno teme que la razones del PASOVE para cambiar de nombre, nada tengan que ver con exigencias de organismos internacionales de los que forma parte, como explicó su vocero, sino con cerrar el paso a la posibilidad de que el Movimiento Verde pueda convertirse en un partido irremediablemente verde. Insana virtud la de meter la pata, pues hoy la tendencia en la política mundial es evitar el uso de la palabra Partido a la hora de nombrar una organización. No es casual que las más exitosas organizaciones del momento político occidental hayan decidido no llevar la palabra partido en su nombre, y hablo de Podemos (España), Cambiemos (Argentina); Movimento 5 Stelle (Italia) y la reciente ¡En Marche! francesa, para no citar al MAS, de Evo Morales; o la Alianza País, de Rafael Correa.
UNA TENTACIÓN INAPELABLE. -  En todas partes, los partidos políticos están en proceso de renovación o muerte. En el caso de nuestro país, las prácticas mercantilistas, el clientelismo endémico y el hecho de que nuestro Estado sea el principal cliente o suplidor de la mayoría de las empresas importantes, ha retrasado el fenómeno, pero no podrá evitarlo, y el éxito de la marcha verde es un buen ejemplo. Tal que, hemos entrado a un momento terrible de la política dominicana, donde el ciudadano vota a los partidos, eligiendo entre males menores perdida ya la fe, como en esos matrimonios de conveniencia, “monotonía repetida”, ay.  En un mundo líquido y con la política ganada por el mundo del espectáculo, el cinismo es como las caderas de aquella mujer, “una tentación inapelable”. Y entra ahí la crisis de esas organizaciones con votos, pero sin autoridad, confianza ni credibilidad entre los ciudadanos, perdida ya la capacidad de servir, entender y representar. La falta de transparencia y esa sempiterna impunidad -tan celebrada- han ido minando la confianza del ciudadano hacia las organizaciones, aunque le voten, ya dije. Tan negada ha estado la partidocracia nacional a ser regulada, que en el país se habla de la “urgente” necesidad de una ley de partidos y organizaciones políticas desde 1982. En fin, que el Partido Socialista Verde acaba de cambiar su nombre para evitar que los verdes lo tomen, pero resulta que nadie tiene que tomar lo que en las calles un pueblo indignado ya le ha entregado. Por eso, sin importar asambleas ni lo que diga o deje de decir la JCE, los verdes serán siempre los verdes, tan lejos ellos del Partido Verde Dominicano.
Por Pablo McKinney ;-
pablomckinney@gmail.com