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martes, 1 de agosto de 2017

Los partidos y JCE

AFUERA, ADENTRO. Ante la falta de expectativas afuera, a los partidos no les queda de otra que procurar avenimiento adentro. Todos se pierden en sus diferencias internas, en unos más acusadas que en otros, pero en todos difíciles de ocultar. ¿Qué hacer ahora que la Ley de Partidos entra en un limbo o se tiene un nuevo Tribunal Superior Electoral? No creo que convenga ponerse a esperar la legislación en curso, si los dirigentes conocen sus verdaderas actitudes respecto a las piezas.
Las piezas digo, pues se trata de dos proyectos y solo se habla de uno, el de Partidos, y a veces, de soslayo, se menciona el Electoral. La impresión que se tiene es de que todavía no se toca la ley Electoral, ya que los consensos de que por momento se habla (73 de 77), se refieren a los partidos. Aun cuando los entendidos y el propio organismo vienen diciendo desde el principio que la Electoral debe ser primero que la de Partidos. Incluso se afirma que la de Partidos no llenaría su cometido si no cuenta con la consiguiente Electoral. Se puede pintar el cuadro, pero sin marco no podrá colocarse en la pared…
ENTONCES DE ENTONCES. En la operación de paso y de repaso los partidos o sus directivos quedan en evidencia. No dicen lo mismo a la Comisión Bicameral que a la Junta Central Electoral, o cuando discuten entre ellos. Se supone que los comisionados solo deben hablar de los puntos en discrepancia, y sin embargo, la conversación versa sobre todo. Lo que sí y lo que no. Si el proyecto originario es de la JCE, ¿a qué ir o volver al organismo, incluso con situaciones nuevas y que no figuran en la pieza? Julio César Castaños en ocasiones luce confundido, y ese es el resultado de que un día le digan una cosa y al siguiente la contraria. Lo justo fuera que estuviera sentado en la poltrona de su despacho esperando que se apruebe la ley y que ésta le llegue promulgada. Entonces, y solo entonces, tendrá que echarse ese cojón al hombro…
SIN EMBARGO. Lo que se advierte desde fuera es que así como los partidos quieren una ley que se ajuste a sus intereses, la Junta Central Electoral se afana por una de conveniencia. Una que pueda manejar con suficiencia y sin riesgos. Por ejemplo, no desea vérsela con primarias simultáneas en los partidos ni con voto preferencial en las municipales. Y lo va diciendo, y lo repite, y no solo para curarse en salud, sino porque se da cuenta de que los partidos no tienen una idea única o acabada al respecto, de que no están convencidos del todo. Y siendo así, aplicar cualquiera de esas modalidades sería como arar sin bueyes. Ahora, ¿cómo no meterse debajo de esa patana, si la patana se encuentra en medio del camino y no hay manera de eludirla? El voto preferencial es una ley especial y solo puede dejarse sin efecto derogando la ley… La Junta Central Electoral solo puede salvarse de situaciones de alto relieve, como la simultaneidad de las primarias o el voto preferencial en la boleta municipal, con las legislaciones en curso. Depende de los consensos, pero no solo entre los partidos, sino de ella con los partidos. En lo simultáneo juega un papel decisivo el padrón, de si abierto o cerrado, y es un punto de desencuentro. Los partidos no se ponen de acuerdo internamente para superar ese impasse. Lo del voto preferencial sería el mismo caso. Aunque éste por igual dependería de la suerte final de lo que se decida en relación con los diputados. Si este se cayera, por efecto de gravedad, se llevaría el de los concejales. El desasosiego de la JCE, o de su presidente Julio César Castaños, se explica. Depende de las leyes, o de que éstas sean consideradas o aprobadas a conveniencia. La discusión, por tanto, no puede cerrarse hasta que esos puntos no queden claros…
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do