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sábado, 26 de agosto de 2017

El oscuro negocio del tráfico de vientres

Ha devenido en burdo negocio, casi rayano en el tráfico de personas, el trasiego ilegal de haitianas embarazadas hacia las principales maternidades y otros hospitales fronterizos, para que den a luz aquí, gratuitamente.
Si hubiese una necesidad humanitaria de salvar la vida de un vientre fecundo, estamos seguros de que ningún centro médico público dominicano negaría la asistencia debida a las parturientas haitianas, tengan o no documentos de identidad.

Pero lo que está ocurriendo es todo lo inverso: los casos no obedecen a una situación de emergencia que amerite la atención de los doctores, sino a un bien organizado y lucrativo sistema que cobra hasta 10 mil pesos para traer a una pobre parturienta haitiana a las maternidades dominicanas.
Ellas pagan el viaje a los coyotes o traficantes de personas, pero no los gastos del parto, la hospitalización en salas ordinarias o de cuidados intensivos, que copan todos los días; la alimentación y los lácteos de sus criaturas, ni las medicinas ni insumos utilizados durante todo el proceso.
Esos costos los asumen los hospitales, vale decir, el Gobierno, acusado por los haitianos malagradecidos y sus corifeos en la comunidad internacional y en algunas ONG locales, de ser racista, xenófobo, discriminatorio y abusador de los derechos de los inmigrantes ilegales.
República Dominicana, vapuleada en todos los frentes, es la tierra que con más indulgencia y flexibilidad permite que las embarazadas haitianas den a luz a sus hijos en nuestros hospitales, una concesión que de seguro no hacen otros países vecinos.
Pero como se trata de un negocio para unos cuantos, más que por emergencias de salud, este trasiego incontenible y creciente está causando a los hospitales del país una sangría presupuestaria, por la gratuidad del trato, a la vez que una implícita restricción de espacios y atenciones para las parturientas dominicanas, a las que se les cobran dichas atenciones, por más pobres que sean.
Esa es la situación que escandaliza hoy a la sociedad dominicana, que comienza a exigir al gobierno mayores controles de este tráfico organizado, que nada tiene de humanitario y se desarrolla en paralelo con el trasiego ilegal de inmigrantes haitianos, ante los ojos tapados de los vigilantes fronterizos.
Tomado del editorial de
 El oscuro negocio del tráfico de vientres
de la fecha